domingo, 15 de junio de 2014

RECOMENDACIÓN 5: EL REY LEÓN







EL REY LEÓN



Cuando uno decide hacer una reseña de la película “El rey león” y lo comenta en una cena con amigos, lo primero que oye son carcajadas. Carcajadas porque es una película de Disney, una película que cuenta la historia de un león que canta “hakuna matata” durante media cinta, y cuyos mejores amigos son un cerdo salvaje y un suricato. Sí, parece que era imposible no reírse. Pero si uno ha visto la película y se ha fijado (y tampoco hay que estar muy atento: es evidente) se habrá dado cuenta de que es la misma historia que, allá por el siglo XVII, llevó por título “Hamlet”, y que escribió un tal William Shakespeare.

Luego uno, aunque haya tenido esa idea muy clara desde hace años en la cabeza, echa un vistazo a la web y efectivamente comprueba que hay más personas (víctimas, pensarán, del furor animado de Disney, y nacidos quizá a finales de los 80 o principios de los 90) que ven muy acertada esa similitud entre el Hamlet del dramaturgo inglés y la película animada de 1994.

Y poco hay que documentarse: los parecidos entre ambas historias son evidentes, y nada me sorprendería si algún profesor de literatura comparada las usara para mandar un trabajo a sus alumnos. Si oímos: “Es una historia en la que el protagonista se venga de la muerte de su padre a manos del tío y en la que vuelve para recuperar el trono que le pertenece”, ¿qué pensaríamos? ¿Hamlet? Sí, Hamlet, pero también Simba.

Bien es cierto también que en la película de Disney el drama y la tragedia (que no son lo mismo) debe estar algo “edulcorada”, teniendo en cuenta el tipo de público que asistiría a las salas de cine. Pero si afinamos un poco el ojo y el oído, nos daremos cuenta de que hay más guiños a Shakespeare de los que podemos ver en un primer visionado. La obra está llena de traiciones, locura, dolor y venganza, y la película de animación –a veces- también.

 


 Mufasa, presidiendo la escena, rodeado del resto de personajes.

 
No se sabe a ciencia cierta en qué año fue escrita “Hamlet”, pero aproximadamente fue entre 1599 y 1601, y a pesar de que han pasado tantos años desde su creación, este Clásico (con mayúsculas) sigue estando vigente, y es una de las obras de teatro más representadas en el mundo, tanto en escenario como en plató de cine.

Hablemos de “Hamlet”, por si alguno tiene un día de esos en que no recuerda los detalles: consta de cinco actos, durante los cuales el autor nos relata cómo el príncipe de Dinamarca, Hamlet, trata de vengarse de su tío Claudio, porque éste asesinó a su padre -para apropiarse del reinado- y no conforme con esto se casa con la madre de Hamlet, Gertrudis. Al inicio, se le aparece a Hamlet el fantasma de su padre, quien le informa de que fue su tío Claudio quien lo mató con un veneno en su oído mientras dormía. El fantasma le pide que lo vengue matando a su homicida. Tras el encuentro, el príncipe duda si es real la imagen del fantasma.



En “El rey león” (The Lion King, Roger Allers y Rob Minkoff, 1994) es Scar quien asesina al rey Mufasa, padre de Simba. Puesto que éste es heredero del trono, no sólo Scar mata a su hermano en una emotiva escena entre ñus y antílopes, sino que además logra deshacerse de Simba, con la ayuda de tres hienas que provocan una estampida; su padre intenta rescatarlo pero muere en el intento a manos de Scar. Éste culpabiliza a Simba y lo convence para que huya lejos. Simba también será perseguido por el espíritu de su padre, quien le ordena tomar el trono y le informa de la verdad acerca de su muerte, sólo que aquí en forma de nube o estrella.

 Simba, con Timón y Pumba, con su "carpe diem" versión suajili.




Hamlet es un personaje muy complejo, difícil de describir, depresivo, errático, y muy cambiante; razón por la cual su madre y Claudio deciden traer a dos amigos de su infancia: Rosencrantz y Guildensterm, para que investiguen la causa por la cual su amigo está tan extraño. Estos personajes sirven de “amigos” de Hamlet, hasta que éste descubre que son espías de Claudio y ordena ejecutarlos. Simba, por el contrario, sí tiene un par de amigos verdaderos, Timón y Pumba, a los que conoce cuando escapa después de la muerte de su padre y que le salvan la vida. De nuevo, la historia es edulcorada.


Han sido muchos los directores que han llevado a la gran pantalla la historia del príncipe de Dinamarca, entre ellos, el shakespeariano por excelencia Laurence Olivier en 1948, dirigiendo y protagonizando la película; el italiano Franco Zeffirelli en 1990, con un sorprendente Mel Gibson en el papel del atribulado príncipe; y el epígono de Olivier, Kenneth Branagh, que imprime a la película que él mismo protagoniza su inconfundible sello personal. 

 
Temas comunes en ambas historias:


-Traición familiar: en ambas historias los personajes principales pierden a su padre por culpa de una traición, en este caso, de la mano del tío. Éste es un tema recurrente también de la mitología clásica (por ejemplo, en Procne y Filomela, Medea e Itis, Escila y Minos…).

-Lealtad: los personajes principales tienen fieles amigos, quienes lo ayudan a vengar a su padre.

-Venganza: el personaje principal acaba con el tío, para vengar así la muerte del padre, sólo que en el caso de la película animada no es Simba quien mata a Scar, sino las hienas que hasta entonces lo apoyaban.

-Ambición: el tío ambiciona fervientemente el poder, hasta el punto de asesinar al rey para gobernar y apartar así al príncipe y heredero del trono.

-Exilio: el protagonista es alejado de la escena para no intervenir en los planes terribles del ambicioso tío.

-Amor: de la madre del protagonista hacia su hijo, aunque cierta incapacidad para actuar. Es en ambas historias un personaje que ha enviudado recientemente; en el caso de Hamlet, se casa con el asesino de su marido.

-Matrimonio: el protagonista está prometido desde joven. Un príncipe debe casarse con una buena mujer y cumplir con su deber en el trono.

-Recuerdo del padre: el protagonista piensa varias veces en su padre ya muerto y le atormenta su figura. Siempre se muestra como un rey más justo que el que gobierna en la actualidad. El padre, además, guía y protege al hijo en los momentos difíciles, ya sea en forma de astro o como espíritu que todavía no descansan en paz.

-En ambas historias aparecen esqueletos para hacer referencia a la muerte reciente.


 

Pero hay diferencias, claro está: 


Hamlet guarda un luto riguroso por la muerte de su padre, casi rozando lo obsesivo. Cuando su fantasma se le aparece y le ordena vengarse de su tío Claudio, Hamlet finge estar loco porque cree que eso ayudará a sus planes. Además, actúa sin reparar en los daños colaterales que causa, volviendo loca a Ofelia por matar a Polonio, su padre, accidentalmente, y más tarde provocando el suicidio de ésta. Y no parece que le importe demasiado. Simba, por el contrario, prefiere vivir en su mundo súper divertido de selva, gusanos y canciones infantiles, alejado del pasado siempre.

Sarabi, la compañera leona de Mufasa, mantiene un digno desprecio hacia su cuñado Scar, pero Gertrudis sí que toma matrimonio con Claudio, el asesino de su esposo, apenas un par de meses después de la muerte del rey Hamlet. Y no sólo eso, sino que además participa en desenfrenadas bacanales con su nuevo esposo.  Para la moral de la época, este nuevo matrimonio es considerado un incesto.

Lo mejor de Disney han sido siempre los malos, y Scar no es una excepción. Es maquiavélico y calculador, y utiliza su lengua viperina para conseguir sus propósitos, aunque no deja de tener un carisma que conquista a los espectadores. Claudio es más mediocre que Scar (interpretado en la película de Kenneth Branagh por Derek Jacobi, que era el estimado Claudio en “Yo, Claudio”; el círculo se cierra…). Además, su personaje está más matizado que el de Scar. En cierto momento de la obra, se arrepiente realmente del asesinato de su hermano. 

Emocionante escena donde Scar asesina a su hermano.




Los destinos de Nala y Ofelia, las amadas del protagonista, serán muy distintos. Nala es la compañera de juegos de la infancia de Simba que acabará (cómo no) uniéndose al verdadero heredero del trono. Ofelia tiene a su padre Polonio en contra de su relación, y más tarde la muerte de éste la llevará a perder la razón: Ofelia terminará suicidándose en el río.



Además, podemos sacar alguna curiosidad si rastreamos en la web. Por ejemplo, en un primer momento, El Rey León se tituló El Rey de la Selva.  O también es curioso que el nombre de 'Scar' tuvo su origen en la famosa cinta del cine negro 'El precio del poder' ('Scarface', 1983). Y Jeremy Irons, encargado de doblar a este terrible león, ganó el premio al mejor doblador de animación. En cuanto a más premios, la banda sonora, de Hans Zimmer, ganó un Tony además del Oscar de la Academia a la mejor banda sonora original junto a una de sus canciones. La película también ganó el Globo de Oro a la mejor película - Comedia o musical.

En 2008, la revista Empire llevó a cabo una encuesta entre lectores y críticos de cine para seleccionar las 500 mejores películas de todos los tiempos, y El rey león fue ubicada en el puesto 319. Ese mismo año, el American Film Institute la ubicó en el cuarto puesto de las 10 mejores películas de animación. La revista Time, por su parte, la incluyó dentro de las 25 mejores películas animadas de todos los tiempos. 


 Derek Jacobi en el papel (de nuevo) de Claudio.



Entre las curiosidades existió una gran controversia: existen ciertas similitudes entre la película y el anime de los años 60 “Kimba, el león blanco, como lo es el nombre de los protagonistas, Kimba y Simba (aunque "simba" en suajili significa "león"). Fred Ladd, productor de la serie japonesa, sostuvo que si bien las historias de ambas son distintas, hay ciertos personajes que se repiten, como el ave que acompaña al león, el simio que sirve como consejero o el grupo de hienas. Los Simpson hicieron referencia a la controversia en el episodio Round Springfield. Al final del mismo, Mufasa aparece en el cielo como lo hizo en El rey león y dice: "Debes vengar mi muerte, Kimba... digo Simba". ¿Coincidencias?



 Juan Diego Botto también se atrevió con el clásico y lo interpretó.



En resumidas cuentas: “El Rey León” es la versión “de masas” de “Hamlet”. Disney elimina los valores contrarios a la sociedad occidental políticamente correcta (la venganza, el incesto, la crueldad) y el elemento trágico: todo acaba bien y los protagonistas son felices y comen perdices (o antílopes, en este caso). Pero, ¡ojo!: la razón del éxito de “El Rey León” se llama "Shakespeare".  Los Clásicos, fuera de las modas, son atemporales, y esta película lo demuestra.


 Y ahora intenten verla desde otro prisma, a ver qué pasa.


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