domingo, 1 de febrero de 2015

RECOMENDACIÓN 15: EL SILENCIO DE LOS CORDEROS




EL SILENCIO DE LOS CORDEROS






Un libro abierto es un cerebro que habla.

Proverbio hindú. 




La lectura es ampliar conocimientos, es ayudar a desarrollar nuestro lenguaje. Creo que, cuando lees un libro, el autor se transforma en un sabio que nos va aportando valiosos conocimientos. Hoy en día, en donde todo es tecnología audiovisual e imagen, se olvida coger un libro y disfrutar al pasar las páginas. La lectura nos hace viajar a otros lugares sin movernos del sillón. Lo mismo sucede con el cine.


“El silencio de los Corderos”, basada en una novela de Thomas Harris, se estrenó en el año 1991 y mucho se ha escrito, comentado o hablado de esta película de intriga y de asesinos en serie. Personalmente, disfruté más con la película que con el libro.  Recibió en su día, entre otros premios, 5 Oscar: mejor película, mejor director (Jonathan Demme), mejor actor (Anthony Hopkins), mejor actriz (Jodie Foster) y mejor guión adaptado. Y todo ello a pesar de que el género de terror no era muy reconocido en la alfombra roja.

Hay que recordar que Jodie no era la primera candidata al papel de Clarice Starling: se pensó antes en actrices como Michelle Pfeiffer, Melanie Griffith o Meg Ryan, pero todas rechazaron el papel. Felicidades para la Foster, pues protagonizó a una estupenda novata agente del FBI, quien en un principio parecía débil, pero sin duda nada indecisa y bastante ambiciosa.
Ocurrió lo mismo con el papel de Hannibal Lecter: Jeremy Irons o  Gene Hackman fueron los elegidos en un principio, pero tampoco aceptaron. No resultó fallida la elección: Hopkins bordó al personaje, sin duda. Quizás fue su obra maestra.


La trama de la película nos lleva hasta un psicópata llamado “Buffalo Bill” (Ted Levine) que lleva de cabeza al FBI. Este asesino atrae a mujeres jóvenes y “rellenitas” a su furgoneta, las encierra en un pozo que tiene en su casa y al poco las despelleja antes de matarlas para hacerse un traje con la piel de las víctimas. El FBI, ante la impotencia que sienten por no resolver los casos, llama a la joven Starling, experta en conductas psicopáticas. 
 
Hopkins durante el rodaje.

La novata, siguiendo las instrucciones de su nuevo jefe Crawford (Scott Glenn), visita al doctor Hannibal Lecter, que está preso en una cárcel de máxima seguridad. Éste, violento tipo a la vez que seductor, es un psiquiatra que lo mismo te arranca una nariz para comérsela, que te recita poemas de Bécquer. A partir de esa primera visita se crea una relación especial entre ellos. No se puede olvidar el famoso “quid pro quo” que le propone Lecter a Starling. Hay que felicitar también al guionista (Tally) porque la estructura del guión es fantástica y el final de la película sorprendente. Sin duda, una obra maestra que hay que ver porque te mantiene en vilo desde el inicio hasta el final. 


En cuanto al libro de Thomas Harris (escrito en 1988), cierto es que desde la primera página te hace sentir la misma tensión por los cuatro costados.  Es una novela intensa, de esas que no puedes dejar de leer. Insiste mucho en la idea de que lo criminal y lo psicológico van cogidos de la mano. Harris escribió un relato en donde no sólo está el asesino Buffalo, sino que añade a otro psicópata, Lecter, quien intenta empatizar con Clarice, mostrándole de alguna forma el camino a seguir para atrapar a Buffalo.  El autor usó un lenguaje claro, proporcionando a los lectores la información necesaria para pillar al malo. Creo que lo que hace de esta novela sea muy buena es la personalidad de Hannibal. Nos asusta su falta de humanidad, pero maravilla su claridad mental. 

 

También hay que añadir que se describen muy bien los esfuerzos que hace Starling por capturar y entender a Buffalo, y la atmósfera que se crea entre ellos durante las entrevistas que mantiene con Lecter para avanzar en el caso es magnífica. 




Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso no es así: “El silencio de los corderos” es el segundo volumen de una serie de cuatro libros, todos centrados en Hannibal.


Si os gusta el thriller, no dejéis de leerlo. La tensión está asegurada.



 


                                                                             Águeda Conesa Alcaraz

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