domingo, 15 de marzo de 2015

RECOMENDACIÓN 21: RETORNO A BRIDESHEAD.




REVISITANDO BRIDESHEAD I

"RETORNO A BRIDESHEAD" Y LA ESPAÑA DE 1983







   Cuando escucho los primeros compases de la banda sonora de Retorno a Brideshead siento una punzada en el corazón y mi pulso se acelera, mi sistema nervioso comienza a liberar endorfinas a través del torrente sanguíneo y me invade una variedad de sentimientos y emociones agridulces entre los que reconozco la nostalgia y la fascinación. Sé que voy a encontrarme con viejos amigos, sé que me esperan las peripecias de Charles y Sebastian por los colleges de Oxford, que voy a volver al hechizante Brideshead en verano y a un palacete en Venecia junto al Gran Canal donde el sol ilumina con magnificencia los frescos de la escuela de Tintoretto; que voy a ser una vez más testigo del reencuentro de Charles y Julia, huérfanos de la tormenta, en un barco dando bandazos en medio del océano como sus corazones tan frágiles. Que voy a encontrarme, en un  hermoso ejercicio de arqueología personal, conmigo mismo en 1983, con  aquel muchacho alto y desgarbado de pelo largo, a pocos meses de incorporarse al servicio militar. Vuelven a mí, en confusa y promiscua mezcolanza mis primeras lecturas de Dostoievski, Scott Fitzgerald, Borges, Kavafis, Cernuda, Hölderlin, Yourcenar, Salinger... autores que me han acompañado desde entonces. 

           
Superada la cincuentena, alcanzo a comprender que mi manera de ser y de estar en el mundo y mi ideario estético no serían los mismos sin que, con diecinueve años, viera a retazos la primera emisión de esta serie.  Luego, evidentemente, he tenido oportunidad de leer la novela de Evelyn Waugh y de ver en muchas ocasiones la serie entera o capítulos sueltos. Pero en mi caso primero fue la serie y luego la novela.[1]

                 Han pasado más de treinta años y España ha cambiado mucho desde entonces. Estamos en 1983, el año posterior a la celebración del Mundial de Futbol, en el que habían entrado de forma masiva en los hogares españoles los televisores en color con mando a distancia. La Movida, el arrebato de una España en construcción al decir de Loquillo, se encuentra en plena efervescencia. La creatividad en todos los campos: música, arquitectura, pintura, diseño, literatura, cine, moda...  influye decisivamente en los códigos morales, las pautas de conducta y las costumbres.  Lo que comenzó llamándose epidemia de neumonía atípica y luego "síndrome tóxico"  o "enfermedad de la colza" se saldaba, a finales del año 82, con 336 muertos y miles de afectados. Felipe González forma gobierno tras haber ganado el PSOE  las elecciones generales en octubre del 82. El triunfo electoral de un partido de izquierdas marca, según los analistas, el fin de la etapa conocida como  "transición española".  Una de las primeras decisiones fue la expropiación de Rumasa y el comienzo del proceso legislativo  para despenalizar el aborto. ETA secuestra al empresario  Diego Prado y Colón de Carvajal. En Cataluña se consigue por primera vez en España una fecundación in vitro.  Severiano Ballesteros gana el trofeo de Augusta. En los USA, Ronald Reagan pone en marcha un plan de defensa estratégico contra un eventual  ataque nuclear de la URSS que se conoció como "la guerra de la galaxias". El Pioneer 10 se convierte en el primer objeto de fabricación humana que abandona el sistema solar. Ese año el Premio Nobel de Literatura lo gana el autor de El señor de las moscas, William Goldwin y el de la Paz, el líder sindical polaco Lech Wallesa. El Príncipe de Asturias es concedido al mexicano Juan Rulfo y el Cervantes a Rafael Alberti. Remedios Amaya irá al Festival de Eurovisión, volviendo con cero puntos.  Un grupo de punk-rock femenino, Las Vulpes, interpreta su canción Me gusta ser una zorra en el programa Caja de Ritmos, de Carlos Tena. El escándalo acaba en los juzgados por una querella interpuesta por la Fiscalía y el cierre del programa. 


Ese año comienza también a emitirse La edad de oro, programa de culto dirigido por la periodista Paloma Chamorro[2] que contenía entrevistas,  reportajes y actuaciones de grupos nacionales y extranjeros. En TV triunfan las series  Anillos de oro, MASH, Galactica y Fama y la producción propia Si yo fuera presidente dirigida por Fernando García Tola donde se dan a conocer Joaquin Sabina y Javier Krahe. En lo musical, David Bowie triunfa con Let´s Dance, Culture Club con Karma Chameleon, Bob Dyan con Infidels, Serrat con Cada loco con su tema y Alaska y Dinarama con el album Canciones Profanas. Se estrenan La fuerza del cariño, El regreso del Jedi, El sentido de la vida, El sur, El pico y Zelig. Mueren el pintor Joan Miró, el dramaturgo norteamericano Tenessee Williams,  el dibujante belga Hergé[3],  el cineasta Luis Buñuel,  el escritor José Bergamín y los cantantes Chabuca Granda, Jesús de la Rosa (Triana) y Eduardo Benavente (Parálisis Permanente). El año termina con el accidente aéreo en Barajas en el que mueren 183 personas, el secuestro Segundo Marei con el que comienzan las actividades del GAL y el incendio en la discoteca Alcalá 20.

            Y el martes 18 de enero de ese convulso año de 1983, a las nueve menos cuarto de la noche comenzaba en la Segunda Cadena una nueva serie de la productora británica Granada TV, Retorno a Brideshead.  La serie constó de 11 episodios  que se emitieron desde ese día hasta el 29 de marzo[4]. El episodio inicial y el último tenían una duración superior (1 hora y 40 minutos) y los demás duraban algo menos de una hora. La serie era una adaptación de la novela homónima del escritor católico Evelyn Waugh,  y resalto lo de católico porque esta circunstancia es una de las claves que fundamentan su obra, como pasa también con otros escritores británicos coetáneos como Chesterton, Graham Greene o Tolkien.  Los directores fueron Charles Sturridge y Michel Lindsay-Hogg y el reparto iba desde las jóvenes promesas  Jeremy Irons,  Anthony Andrews, Diana Quick o  Nickolas Grace[5] a unos veteranos John Gielgud o Laurence Olivier. 

            Una de las marcas de identidad de la serie, y que funciona a modo de magdalena proustiana, fue la acertada banda sonora compuesta por Geoffrey Burgon. Sobre todo los vientos en el conocido "Brideshead Theme" que sonaba en la elegante cabecera, en la que sobre un fondo negro aparecía el reparto y el título de episodio. Una voz en off que luego sabremos que pertenece al personaje de Charles Ryder  acaba enunciando  el título de la serie y el del capítulo correspondiente[6].



            En su primera emisión, y pese a contar con un presupuesto millonario para la época, estar rodada en formato de película, poseer una factura impecable y venir avalada por la crítica internacional, la serie pasó casi desapercibida. Afortunadamente,  quizás por los Premios que recibió[7], TVE volvió a reponerla en el otoño del año siguiente, esta vez en la Primera Cadena, los viernes y en horario prime time

            Posiblemente los capítulos que más veces he visionado sean los dos primeros, donde Charles Ryder rememora aquellos días de juventud impregnados de un resplandor mágico y rosado. Los tenía grabados en una cinta casera de VHS.  Los veía muy a menudo hasta que la deteriorada cinta acabó por romperse una tarde de Nochevieja de principios de los noventa. La imagen moviéndose arriba y abajo, el ruido de la cinta al engancharse en los cabezales del reproductor y el salto que pegué desde el sillón para pulsar el botón "Eject"  fueron todo uno, pero la cinta no pudo salvarse.  Durante años me tuve que conformar sólo con la novela y la impronta de aquellas imágenes. Hoy la situación es bien diferente. La serie cuenta con varias ediciones en DVD y en formato Blu-Ray. Incluso es posible visionarla por capítulos en Youtube, en versión original y también doblada en castellano, con una calidad de imagen que supera en mucho a la del televisor de la época o a la de aquella vieja cinta de video. 

            Esta quiero que sea  la introducción a una serie de artículos en los que hablar de Retorno a Brideshead a través de la doble vertiente literaria y fílmica; y donde también tengan cabida las reflexiones personales que ello me suscite. Hace años escribí un poema con el título "Et in Arcadia ego"[8] que comenzaba diciendo: "A menudo hablamos de Charles y Sebastian...".  La utilización del plural no es baladí, hace referencia a un compañero de viaje durante los últimos 30 años, mi querido amigo Jesús Zomeño, con quien tanto quiero. Casi invariablemente, cuando nos vemos, surge algún tema relacionado con "Brideshead" y tirando del hilo, frente a sendas copas de vino y algo para picar, volvemos a rememorar el pasado o a comentar los entresijos de la serie. No en vano, Retorno a Brideshead forma parte de nuestra biografía y es un microcosmos, una historia poliédrica que se enriquece ante cualquier nueva lectura. Ha sido siempre una referencia constante; cualquier escena, cualquier mínimo detalle como la posición de la mano de Charles en la balaustrada al subir unas escaleras, objeto de comentario.  

            Al principio decía que, sin Retorno a Brideshead mi vida hubiera sido distinta. También puedo decir, sin temor a equivocarme, que sin Jesús nada hubiera sido igual. Así que a él va dedicada este serie de artículos a la que he dado en llamar, en entonado juego metaliterario, "Revisitando Brideshead" .




Juan Lozano Felices




[1] Tengo ante mí la primera edición en la colección Andanzas, de Tusquets,  y es de 1987. Anteriormente, sólo me consta una edición en la desaparecida Argos Vergara, de 1982. La serie aún no había sido emitida en España.
[2] Como dato significativo, Paloma Chamorro fue procesada por ofensas contra la religión como consecuencia de la querella presentada por el abogado burgalés Juan Riu Izquierdo, por el programa de La edad de oro emitido el 16 de octubre de 1984 en el que aparecía un crucifijo rematado por la cabeza de un cerdo. La resolución declaraba a TVE responsable civil subsidiaria. Posteriormente la periodista sería absuelta por la Audiencia Provincial de Madrid.
[3] Creador de Tintín.
[4] En el Reino Unido, la emisión de la serie tuvo lugar entre el 12 de octubre y el  22 de diciembre de 1981.
[5] Lorca en la serie de Juan Antonio Bardem.
[6] Otra cabecera inolvidable era la de la serie de la BBC "Yo, Claudio", con el sinuoso avance de la serpiente sobre un mosaico, con la música de Wilfred Josephs de fondo.
[7] Dos Globos de Oro en 1982 a la mejor serie de televisión y al mejor actor (Andrews) , además de siete Premios BAFTA y un EMMY a Olivier como mejor actor secundario.
[8] El poema lo incorporé a mi libro "Soliloquio del auriga" (Ed. Falsirena, 2013, Ávila). 




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