domingo, 18 de octubre de 2015

RECOMENDACIÓN 42: MATAR A UN RUISEÑOR.


MATAR A UN RUISEÑOR





Uno no comprende realmente a una persona hasta 
que no se mete en su piel y camina dentro de ella.
Atticus Finch



Nelle Harper Lee (1926) sólo ha publicado dos novelas en 88 años de edad que tiene. La primera fue “Matar a un ruiseñor” (1960) y le valió el Pullitzer. Harper dejó de conceder entrevistas en 1964 y se retiró, entre otros motivos, para escapar de la fama debido al gran éxito que tuvo la novela (vendió más de 40 millones de ejemplares).

En la actualidad vive en una Residencia de Ancianos y este pasado verano salió a la venta su segunda novela: “Ve y pon un centinela”, secuela de la primera obra literaria, aunque Harper la escribió en los años 50.


No hay duda de que “Matar a un ruiseñor” es todo un clásico de la literatura y que toda persona amante de la lectura debería de leer y saborear. En ella, Harper hace un defensa de la igualdad, de la justicia y contra el racismo durante los años de la Gran Depresión (1933-36). Un libro que nos habla de un tema muy de moda en nuestros días: el desafío a vivir en paz con gentes que son diferentes a nosotros.

Mezcla, de forma maravillosa, distintas tramas en la novela. Un juicio contra un hombre negro por la violación a una mujer blanca, en el que el padre de Scout es el abogado defensor o la curiosidad de tres chicos que espían a un vecino misterioso.

El leguaje es claro y de fácil entender. La obra está narrada por Scout, una niña de seis años, hija de Atticus Finch y, hermana de Jem, de 10 años. No tienen madre, pues falleció cuando la niña era muy pequeña. La historia trascurre durante el verano y en plena Gran Depresión.

Ese verano aparece un nuevo amigo en las vidas de los hijos de Atticus, el jovencito Dill. Los tres niños sienten fascinación y, a la misma vez, miedo del vecino de al lado de casa, Boo Radley, que está siempre recluido y al que nunca han visto, pero del que se imaginan muchas historias misteriosas. Incluso inventan mil formas de “colarse” dentro de la casa para verle.

El abogado debe enfrentarse a las amenazas e indignación de los vecinos por defender a Tom Robinson, que ha sido falsamente acusado de violación.  Sus hijos Scout y Jem deben tolerar las agresiones de los compañeros de clase. Son calificados como “basura blanca” y amantes de los negros. Atticus demostrará que Mayela Ewell, la víctima, miente, al igual que Bob Ewell, su padre borracho. Aunque el caso es claro, Tom será condenado de forma injusta e intenta escaparse. Al final muere.

Por otro lado,  Jem y su hermana Scout son atacados por Ewell,  que no olvida que el abogado lo humilló en el tribunal de justicia. Tras volver de noche del colegio, los niños deciden coger un atajo que les lleve a casa, entre otros motivos porque la niña lleva un disfraz muy pesado. De repente, aparece Bob Ewell, borracho, y les ataca. Sin embargo aparece una persona desconocida para los niños que los salva y los lleva a su hogar. Jem está inconsciente por los golpes y la niña muy asustada. Al final descubren que quien les salvó fue Boo Radley, quien espera saber qué ocurre con el niño.

En esa trifulca muere el padre de Mayela, aun que no se sabe con exactitud si lo ha apuñalado Boo o realmente qué ha ocurrido. Atticus llama al sheriff, y éste llega a la conclusión de que el atacante Ewell debió caerse sobre su cuchillo y morir. Por lo que decide no llevar a juicio a Boo Radley (en la foto), pues sería como “matar a un ruiseñor”, que es un pájaro que sólo canta y no hace daño a nadie, y es lo que el abogado les ha inculcado siempre a sus hijos

Por lo que la escritora ha desvelado en alguna entrevista, “Matar a un ruiseñor” está inspirada en sus propias experiencias personales. Ella es la niña Scout, quien narra la historia. El personaje de Atticus se basa en la vida de su padre, Amasa Coleman Lee, que era abogado y quien, allá por el año 1919, tuvo que defender a dos negros acusados de asesinato.

No resulta extraño que la novela fuera llevada al cine al año siguiente de su publicación (1962).  Un drama en blanco y negro que te atrapa desde la primera escena y dirigido por Robert Mulligan. Es una película que podría servir de materia educativa en todos los colegios del mundo, por los valores humanos que nos transmite.  


En el año 2003, el Instituto Americano de Cine, eligió el personaje de Atticus Finch como el héroe cinematográfico más destacado de la historia del cine. Semanas más tarde, fallecía Gregory Peck. También hay que añadir que el personaje del niño Dill está inspirado en la figura de su gran amigo Truman Capote.

El guionista fue Horton Foote, un escritor con mucha sensibilidad y que supo sacarle todo el jugo al libro de Harper Lee. En el reparto nos encontramos con Gregory Peck (Atticus Finch), Mary Badham (Scout), Phillip Alford (Jem), Brock Peters (Tom Robinson), Collin Wilcox (Mayela Ewell), James Anderson (Bob Ewell), John Megna (Dill Harris) y Robert Duvall (Boo Radley)

Entre los numerosos premios que recibió la película destacamos los tres Óscar (1962): mejor actor (Gregory Peck), mejor guión adaptado y mejor dirección artística.

Como curiosidades, podemos comentar que el gran actor Gregory Peck, uno de mis favoritos, siempre llamó “Scout” a Mary Badman y mantuvo una maravillosa amistad hasta el final de sus días. Peck ha interpretado muchos papeles para el celuloide y para TV, pero la interpretación que realizó en “Matar a un ruiseñor” le valió el único Oscar a su dilatada y magnífica carrera como actor.

Gregory conoció al padre de la novelista y para prepararse mejor, lo visitó y copió algunos gestos del abogado. Por desgracia, el anciano moriría sin ver la película. La escritora, Harper Lee, tras visionar la película quedó tan fascinada con la interpretación de Peck que le regaló el reloj que había pertenecido a su padre. El actor lo llevaba puesto la noche en la que recogía la estatuilla.

Robert Duvall (actor y director de cine) interpretó a Boo Radley, y para caracterizarlo de la mejor forma posible, tuvo que tintarse el pelo de rubio muy claro y, además, se pasó más de un mes sin que le diera la luz del sol. Fue su debut en el cine. Mary Badham (la niña Scout) es hermana del director de cine John Badham, que entre otras películas, dirigió “Fiebre del sábado noche”.
Hay un personaje que destacaría en el film: el protagonista Atticus Finch, un señor maduro, viudo, con dos niños a los que tiene que sacar adelante él solo y educándolos en la tolerancia y el respeto hacia todas las clases sociales.


El pueblo Maycomb, donde acontece la historia, es un decorado que construyeron los diseñadores de la Universal Pictures. Alexander Golitzen y Oliver Emert crearon una pequeña ciudad ficticia con más de treinta casas. Incluso la sala del Tribunal es una réplica exacta a la que aún existe en Monroeville (Alabama), localidad donde nació la escritora. En la actualidad es un museo dedicado a la novela, a su autora y a la película.





Águeda Conesa



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