domingo, 25 de octubre de 2015

RECOMENDACIÓN 43: EL PERFUME.


El perfume: historia de un asesino.




Lo leí cuando era apenas una cría (me lo recomendó un gran amigo de mi padre un verano de esos terriblemente aburrido en Cartagena, de vecinas “rujiando” la calle y calor en los costados). Si mal no recuerdo, le siguió Seda, pero esa es otra historia. El caso es que resultó ser un verano muy prolífico en lecturas.

Se publicó en 1985, y era la primera novela de Patrick Süskind. Como sabe todo el que lo haya leído, la novela se divide en cuatro partes. Novela de terror, la historia de un asesino, pero ¿no va más allá? ¿No es un relato más bien psicológico de la obsesión de un hombre por el olor?


Si me fascinó entonces –y lo sigue haciendo- es porque el mundo de los olores es algo que apenas explotamos los seres humanos. ¿No es cierto que a veces olemos a alguien por la calle y nos viene el recuerdo de otra persona, de otro tiempo, de otro lugar? ¿No es cierto que el verano huele de una determinada manera, o la casa de nuestra abuela, o ciertas comidas nos transportan a otro año, lejos de la realidad que vivimos? El hecho de que el protagonista fuese un obsesionado de los olores me parecía absolutamente fascinante. El evanescente reino de los olores, que dicen.

La historia es la siguiente: Jean-Baptiste Grenouille (“rana”, en francés) nace en la Francia del siglo XVIII entre basura y restos de pescado. Un niño que, nada más nacer, centra su conocimiento del mundo en un único sentido: el olfato. Y su obsesión será encontrar lo que no tiene: un olor propio.

En la primera parte del libro se nos cuenta que, tras morir su madre y ser rechazado por varias nodrizas, Madame Gaillard lo acoge en su orfanato. Allí es donde comienza a desarrollar su capacidad olfativa. Poco después, Gaillard lo vende al curtidor Grimal como trabajador, que le dará la libertad al tiempo. Es entonces cuando Jean-Baptiste explorará todos los olores de París. Y conocerá el aroma del que hasta la fecha no tenía constancia: una joven hermosa que prepara ciruelas para vender en una plaza de París. Obsesionado por ese olor, la mata e intenta conservarlo inútilmente. Es a partir de entonces cuando decide ser un gran perfumista.
Conoce a Giuseppe Baldini, un perfumista italiano muy célebre en otros tiempos, al que le demuestra que es capaz de crear a partir de los aceites esenciales que tiene Baldini en su taller el perfume más conocido en ese momento y otros mejores. Baldini compra a Grenouille y exprime su talento. Al poco, Baldini muere.

En la segunda parte, en sus viajes al sur, descubre un mundo sin olores humanos y pasará siete años en una cueva, alimentándose de lo que encuentra, siempre con el recuerdo del olor de aquella joven que vendía ciruelas. Es cuando se da cuenta de que no tiene olor propio. Entonces, poco después, el marqués de la Taillade-Espinasse toma a Grenouille bajo su protección y compone un perfume en un laboratorio para simular un olor corporal propio. De esta manera, la gente se da cuenta de su presencia y es capaz de aceptarle más fácilmente que antes.

En la tercera parte, llega a Grasse, donde descubre una fragancia que le recuerda inmediatamente a la de la muchacha de París: Laura, una joven pelirroja. Ebrio con su descubrimiento, se emplea, bajo unas condiciones miserables, en el taller de Madame Arnulfi, dirigido por su amante Druot, el capataz. Allí aprende una nueva manera de obtener el alma olorosa de las flores, impregnándolas con grasa animal fundida, a la que más tarde es añadido alcohol y lavada para obtener el aceite esencial. A través de este procedimiento, Grenouille descubre que es posible retener el olor de los más variados objetos o seres, incluido un animal. A partir de entonces, comienza a matar jóvenes vírgenes muy bellas, a las que corta los cabellos incluso para crear la base del perfume. Sólo le falta el de Laura.

La hermosa Laura, Rachel Hurd-Wood tras la pantalla.
Antoine Richis, padre de Laura, teme por la vida de su hija y huye de la ciudad, pero Grenouille guiado por el olor de Laura les sigue y esa misma noche la mata en la posada en la que estaban durmiendo, completando su perfume más preciado. Detenido varios días después, es condenado a muerte. El día de la condena, impregnado de su último perfume, las 10.000 personas que han ido a ver su ejecución piden el indulto y, embriagados y enloquecidos por la fragancia de amor que surge de Grenouille, acaban todos sucumbiendo en una gran orgía. Grenouille los aborrece.

Ya en la última parte, Grenouille decide volver a París y, atraído por un olor familiar, se acerca al mercado donde nació: allí vacía todo el contenido del perfume sobre su cabeza, provocando que una treintena de personas, creyendo estar en presencia de un ángel, enloquezcan y lo devoren. Con sólo 28 años, no queda rastro de Grenouille.

Siento ser una spoiler.

Ha sido traducida a más de cuarenta lenguas y se ha convertido casi en una novela de culto, vendiendo más de quince  millones de ejemplares. Quizá la película en cierto sentido es más amena a la hora de describir ciertos olores, ya que la novela se recrea a veces demasiado y hay pasajes tremendamente largos y descriptivos. La lectura es lenta, pero merece la pena ver cómo el autor logra meternos en la mente del protagonista y nos trae esos olores que va descubriendo durante la historia.

Vayamos al cine y comentemos algunos detalles curiosos sobre su filmación.

La película, dirigida por Tom Tykwer en 2006, creo que es una buena adaptación del libro, aunque con sus diferencias. Resulta prácticamente semejante al libro, haciéndonos  entender perfectamente con la voz en off los pensamientos del protagonista, interpretado por un desconocido hasta entonces Ben Whishaw, muy metido en su papel.

Según el propio autor del libro, sólo Stanley Kubrick (fallecido en 1999) podía hacerle justicia al libro, y se negó a dejar que nadie más hiciera la adaptación de la película, pero Kubrick lo vio un proyecto imposible de filmar. En 2000, Süskind cedió y vendió los derechos al productor y amigo suyo Bernd Eichinger, que comenzó a escribir el guión junto a Andrew Birkin. Eichinger se reunió dos años en América con algunos directores, incluyendo a Ridley Scott o a Tim Burton, pero fue finalmente Tom Tykwer quien aceptó el proyecto. El guión pasó por más de veinte revisiones para llegar al definitivo.

Es, además, una de las películas de producción alemana más caras en la historia, tras varios problemas de financiación y algunos puntos oscuros relacionados con evasión de impuestos. Y aunque es esencialmente franco-alemana, los actores principales son básicamente austriacos, británicos, españoles y estadounidenses.

El inglés Ben Whishaw había interpretado en teatro a Hamlet y en ese papel enamoró al director, que no dudó en darle el papel protagonista. Para Baldini, no le cabía duda: Dustin Hoffman. Para la chica que vende ciruelas, el director no encontró ni en Inglaterra ni en los Estados Unidos una actirz que le convenciera, así que la elegida fue la berlinesa Karoline Herfurth, aunque su aparición se ciña básicamente a flashbacks.



Se utilizaron un total de 5.200 extras para la película. La escena de la orgía en el clímax de la película requirió 750 extras al mismo tiempo, con la ayuda de La Fura dels Baus, que formaron el núcleo de la multitud.

La cinta tuvo muy pocas escenas rodadas en Francia. Tras valorar varios lugares, como Croacia, los realizadores optaron por filmar la mayor parte de la película en España que, aunque era un país más caro que Croacia, ofrecía lugares que estaban más cerca entre sí: Barcelona, Figueras y Girona. El Barrio Gótico de Barcelona se convirtió en un mercado de pescado de París. El Pueblo Español, un museo al aire libre en esa ciudad catalana, fue el lugar de la extensa escena de la orgía del clímax, donde -para crear un aspecto sucio auténtico- se distribuyeron dos toneladas y media de peces y carne. Algunos detalles sobre paisajes y escenarios podéis encontrarlos detallados en internet, pero lo que es indiscutible es la magnífica fotografía de toda la cinta.

La partitura musical fue compuesta por Tom Tykwer y dos de sus amigos Johnny Klimek y Reinhold Heil, y realizada por la Orquesta Filarmónica de Berlín.

La película fue todo un éxito financiero y recuperó con creces la inversión, especialmente en Europa, aunque en América tuvo peor repercusión, con varias críticas negativas sobre la adaptación de la novela. Se dijo que el guión no era bueno o que se mostraban a menudo repugnantes, pero también algunos críticos la consideraron cercana al espíritu del libro.

En los Premios del Cine de Alemania de 2007, la película ganó el premio de Plata a la Mejor Película de Cine y los premios a la Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Vestuario, Mejor Montaje, Mejor Diseño de Producción y Mejor Sonido. También recibió nominaciones a la Mejor Dirección y Mejor Música de Cine. En el 2007 en los Premios del Cine de Baviera, Tykwer y Hanisch ganaron galardones en las categorías por Mejor Director y Mejor Diseño de Producción.

En cuanto a las diferencias con el libro, los personajes son exactamente los mismos y el comportamiento del protagonista es similar en cuanto al desarrollo de su olfato, pero sí es cierto que encontramos algunas diferencias.

Con Baldini, Dustin en la película.
En la película se omiten los detalles de nacimiento, primeros años de peregrinaje con varias nodrizas y su posterior reclusión en el orfanato. En el libro –y esto es importante- nunca tiene contacto visual con sus víctimas, sino que sólo las huele. Además, en la novela se le describe como un ser repugnante y feo,  y en la película esos detalles se omiten.

Su búsqueda del perfume se basa en la idea de Baldini de mezclar 12 esencias, pero esto no se menciona en la novela. Además, su estancia con el perfumista italiano es más prolongada en el libro, y los siete años encerrado en una cueva se omiten casi por completo. Por otro lado, es cierto que en la película también se omiten detalles históricos de la Francia del momento, a diferencia de la novela, que los incluye desde el inicio.

Otra de las grandes diferencias y que me parece reseñable es que en la novela no te da la sensación de que el protagonista busque el amor o la esencia de la amada, sino simplemente un perfume, el perfume. En la película parece a veces que Jean-Baptiste busque en cierto modo ese amor que no tiene. Al contrario: desprecia a la humanidad.




En definitiva, aunque con algunas diferencias, podemos considerarla una buena adaptación de la novela, con una fotografía exquisita y una interpretación del actor protagonista magnífica. Olamos, pues, porque podemos descubrir muchas cosas del mundo a través de nuestro olfato. Y quién sabe si algún día podremos capturar los olores que nos obsesionan, nos apasionan o nos excitan con algún artilugio moderno inventado, claro está, por los americanos.

¡Me pido –ya lo digo- olor a gasolina o a bizcocho recién hecho!





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