domingo, 8 de noviembre de 2015

RECOMENDACIÓN 46: SHERLOCK.


Nombre: Sherlock Holmes

Lugar de residencia: Nº 221B de la calle Baker Street, Londres

Trabajo: Detective aficionado

Año de nacimiento: Algún momento de la segunda mitad del siglo XX 

Algo no cuadra en la anterior descripción del sabueso más famoso de la Historia. Sí, se trata de su fecha de nacimiento. Efectivamente, sir Arthur Conan Doyle imaginó al señor Holmes, a su inseparable compañero, el incombustible Whatson, y a la némesis de esos, el doctor Moriarty en torno a 1890. Fue hábil, lector. Encontró un error que, por otro lado, era elemental.

Sin embargo, déjeme sacarle de su error. Sherlock Holmes está vivo, muy vivo. Y, de hecho, es joven, atractivo y dueño de unos ojos azules tan intensos como vivos, tan bellos como aterradores.





La cadena británica BBC estrenó el pasado año 2010 la serie Sherlock, una adaptación del personaje y el mundo imaginado por Conan Doyle al mundo actual. La ficción enfrenta al complejo personaje de Sherlock Holmes a la vida de hoy, repleta de teléfonos móviles, estaciones de metro, conexiones Wifi y crisis mundial.



El planteamiento de por sí es atractivo: las enrevesadas y brillantes deducciones del detective contextualizadas en nuestros días. Hoy no hay pipas ni imposturas: Holmes es un tipo raro, adicto, un sociópata que, como el original, observa la vida como si de un puzle se tratara, salvando alguna que otra debilidad.

De pronto, las bases sobre las que se asienta el proyecto, que la próxima navidad presentará su cuarta temporada, pueden asustar a los puristas. No hay que tenerle miedo a Sherlock. La ficción, de tan solo tres capítulos (largos, eso sí) por temporada, es absolutamente magistral. Todos los personajes se ensamblan con naturalidad en el contexto del siglo XXI y, pese a sus peculiaridades, están tan bien trabajados que se toman por absolutamente naturales, posibles.
No se puede decir más. Los misterios están ahí. Las piezas del puzle bien desordenadas. Si necesita ayuda para resolverlo, vaya a Baker Street.


Por cierto, amará a James Moriarty.



Daniel J. Rodríguez


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