domingo, 22 de noviembre de 2015

RECOMENDACIÓN 48: LOS SANTOS INOCENTES (Miguel Delibes)


Los santos inocentes





Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. 
Cervantes cuando lo escribió aún no lo había leído.

 Miguel Delibes


El vallisoletano Miguel Delibes Setién nació en 1929 y falleció en 2010, de un cáncer de colon. Fue profesor, periodista, Licenciado en Derecho, novelista y hasta viajero; prueba de ello es que en sus libros hay ecos de sus viajes, así como de sus cacerías. Fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua desde 1973 (ocupando el sillón E). Entre otros premios y reconocimientos logró con su primera novela “La sombra del ciprés es alargada” (1948) el premio Nadal. Más tarde, lograría el Premio a la Crítica, con la obra “Las ratas” (1962); además de los premios Príncipe de Asturias (1982) y Premio Cervantes (1993), fue galardonado dos veces con el Premio Nacional de Literatura con “Diario de un cazador” (1955) y “El hereje” (1998). En su dilatada carrera escribió relatos, ensayos y artículos, libros de caza, de viajes, y novelas. Once de sus obras han sido llevadas al cine. La obra de la que pretendo induciros a leer (o releer) es la novela “Los santos inocentes” (1981), y en su defecto la película.





La novela de Delibes es un drama rural en la España franquista cuyo tema principal es la diferencia de las clases sociales. Una familia de sirvientes nos muestra cómo viven y cómo soportan las humillaciones y el desprecio de los señoritos en la España extremeña de los años 60. Tampoco olvida la incultura general en las clases bajas de la sociedad española.

Personalmente, creo que “Los santos inocentes” es una estupenda obra literaria con una magnífica narración, con un buen lenguaje y en donde se exponen unos hechos muy similares a los de la época. Aunque en el libro Delibes no muestra ninguna fecha en concreto que nos permita situar en qué año ocurrió el relato, podemos suponer que la trama sucedió en los años 60, pues el señorito Iván hace referencia al Concilio Vaticano Segundo (Convocado por el Papa Juan XIII entre los años 1962 y 1965). Centrándonos en la obra, ésta consta de seis capítulos o libros, y cada uno de ellos tiene un título de un personaje o peripecia que sucede.

El primer libro es “Azarías”.  Es un hombre marginado social de unos 60 años.  Va siempre vestido con la misma indumentaria, unos pantalones de pana que le están cortos, la bragueta sin botones y los pies descalzos. Es muy afectuoso y cariñoso, a pesar de tener una minusvalía mental. Es amante de la naturaleza y de las aves que cuida. Su mayor entusiasmo es una graja a la cual llama “Milana bonita”. Trabajaba en la finca la Jara, pero el señorito lo despide porque es ya mayor y por su falta de higiene (y es que se orinaba en las manos para evitar que éstas se le agrietaran debido al frío).

El segundo libro se titula “Paco, el bajo”.  Se inicia con el regreso de la familia de Paco y Régula, su esposa, al cortijo. Ambos quieren mejorar su vida, pero sus deseos no se cumplirán. Paco tiene un gran olfato para la caza. Es un hombre humilde, sumiso, respetuoso e ingenioso. En éste capítulo también se relata la Primera Comunión del nieto de la Marquesa y la presentación de Purita, la esposa de don Pedro, quien administra el cortijo.



El tercer libro es “La Milana”. Es el nombre que Azarías les pone a todas las aves que él mismo domestica. Azarías al ser despedido del cortijo la Jara se va a vivir con su hermana Régula al cortijo de la Marquesa. Allí realizará más o menos las mismas funciones que realizaba anteriormente. En el libro, Azarías “corre el cárabo”, que consiste en entablar una carrera en la sierra, en mitad de la coche con una ave rapaz. Esta parte acaba relatando la experiencia con la nueva grajilla.

El cuarto libro se centra en “El secretario”. Los secretarios eran los que ayudaban a los señoritos durante la caza. Paco era el secretario del señorito Iván. Al inicio del capítulo, se describe cómo son los hijos de Paco: Rogelio, Quirce, Nieves y Charito, que era llamada “La niña Chica”. Más adelante, se relata las cualidades que tiene Paco respecto a la caza: su olfato y su memoria visual. Para acabar, el señorito Iván habla sobre el progreso de España.  La parte final está centrada en la llegada de la señora Marquesa al cortijo

El quinto libro es “El accidente”. Paco sufre una caída desde lo alto de un árbol durante la caza del palomo. El señorito Iván insiste que Paco debe continuar a pesar de haberse roto la pierna. Paco se vuelve a caer y es su hijo quien debe hacer de secretario, pero no resulta fácil, pues el joven no se somete a los caprichos del amo. El señorito Iván observa en las habilidades que Azarías tiene con las aves. Esta parte acaba con el beso que hay entre Iván y Purita, la esposa de Pedro.



El sexto libro cierra con “El crimen”. Don Pedro, el administrador, intenta averiguar dónde está metida su mujer. El señorito Iván se empeña en salir de caza, pero Paco no puede acompañarle, entonces se lleva a Azarías como secretario. La mañana de caza no se ha dado bien, por lo que cabreado, el señorito le dispara a la “Milana bonita” y la mata. Sin pensarlo, Azarías ahorca al amo para vengar la muerte de su grajilla. El señorito Iván es egoísta, vanidoso, autoritario, insultante y despreciativo. Nunca se preocupa de las condiciones personales ni físicas de los que trabajan para él.

En cuanto a la adaptación cinematográfica, Mario Camus sería el encargado de dirigir “Los santos inocentes” en 1984, un director español que le ha dado fama internacional al cine español. Sabe como nadie adaptar al celuloide grandes novelas como “La casa de Bernarda Alba” (Lorca), “La colmena” (Cela), “Fortunata y Jacinta” (Pérez Galdós) o “El alcalde de Zalamea” (Calderón de la Barca). Los guionistas eran Manolo Matji y Antonio Larreta.

Personalmente, la película es una obra maestra de nuestro cine español de los 80. Los Goya no se crearon hasta el año 1986, pero “Los santos inocentes” tuvo su recompensa en el Festival de Cannes, en donde Alfredo Landa y Paco Rabal lograron la Palma de Oro al mejor actor, en un premio ex aequo. Las palabras de agradecimiento de Paco Rabal a la hora de recoger el premio fueron: “Milana bonita”. Mario Camus recibió una mención especial del jurado por su labor como director.  

En cuanto al rodaje, La película se rodó entre las ciudades extremeñas de Mérida, Zafra y Alburquerque (Finca El Zajarrón). Ni Mario Camus -quien venía de triunfar con la adaptación de “La Colmena” y de la serie de televisión “Fortunata y Jacinta”- así como el productor, Julián Mateos, se podían imaginar que “Los santos inocentes” iba a estar un año y medio en cartel, recaudando 523.904.485 de las antiguas pesetas.

Como actores principales estuvieron los magníficos Alfredo Landa (Paco), Paco Rabal (Azarías), Terele Pávez (Régula), Juan Diego (señorito Iván), Agustín González (Pedro, el administrador), Mary Carrillo (Marquesa) y Ágatha Lys  (Puri), entre otros. Paco Rabal era ya casi una leyenda de nuestro cine, pero sin dudarlo bordó su papel. Alfredo Landa interpretó de forma maravillosa a un hombre patético en cuanto a su sumisión ante los amos. Juan Diego, desde luego, realizó muy bien su registro como tirano y déspota. Se dice que Miguel Delibes se presentó un día en el rodaje de la película para conocer a los protagonistas.




Hablemos de algunas curiosidades:

Terele Pávez, faltando dos semanas para iniciar el rodaje, fue convocada por Camus para una prueba de peluquería. Tras ser peinada, le dijo a la peluquera que le diera las tijeras, entró al baño y al rato salió y dijo: “Esta es Régula”. Terele recordaba en una entrevista que un día de rodaje notaba que Paco Rabal, al que ya conocía desde pequeña, estaba nervioso y no paraba de moverse. Ella le preguntó qué le ocurría, y el de Águilas le dijo que quería anchoas y que nadie se las conseguía. Al rato, ella le trajo anchoas y Paco le dijo: “Ésta es mi hermana Régula”.

Del personaje de Juan Diego, el señorito Iván, podemos comentar algo curioso: en cada lugar donde se estrenaba la película, el público aplaudía cuando su personaje era ahorcado, incluso en Cannes.

Paco Rabal, para preparar su papel de Azarías, convivió varios meses con Juan Flores Domínguez “Barrunta” (ya fallecido) en Alburquerque. De él aprendió sus gestos, su forma de andar, sus costumbres, llegando a comprarle el viejo pantalón de pana, su raída chaqueta y una vieja camisa, indumentaria que viste en toda la película. La casa que la familia Rabal tiene en Calabardina, en Águilas, se llama “Milana bonita”.

Ninguno de los actores que hacen de los hijos de Paco y Régula volvió a actuar. Susana Sánchez-Rebato, “la niña Chica”, es la hija mayor de Paco y Regula. Nació deforme y no habla ni se mueve, pero sus gritos parecían alaridos horribles. En el primer día de rodaje, Susana -que por entonces tenía 9 años- se negó a salir porque la maquillaron muy fea y temía que sus amigos se burlaran de ella. Fue Terele quien la convenció de que lo hiciera. Le habló de ET, de lo bueno que era, aunque fuera feo.  Tampoco ha vuelto a actuar. En la actualidad es directora de márketing de una empresa de vinos.

Respecto al libro de Miguel Delibes, hay que indicar que Camus alteró el orden de algunos libros, quizás para darle mayor protagonismo al magistral Azarías, supongo que uno de los retrasados mentales más recordados del cine español. Un libro al que volver y una película perfectamente adaptada que no dejaremos de recordar por esa música aterradora en los tránsitos de capítulo y por la sonrisa de Azarías y su Milana.






Águeda Conesa







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