domingo, 5 de junio de 2016

RECOMENDACIÓN 71: CINE-POESÍA II (Javier Vayá Albert)


CINE-POESÍA II*







A propósito de Llewyn Davis


Mírate, Llewyn Davis, no tienes nada
tan solo tu guitarra, tu don y maldición
te mueves en círculos continuos
cada maldita noche es un remedo cuántico
un puñetazo en el sucio callejón del arte
mírate Llewyn Davis, no eres nada
con tu burda odisea del perdedor
mendigo del escenario
otra huella fugaz en la nieve
hay cien tipos como tú esta noche
el público parece adorarlos
cantarán himnos cuando nadie te recuerde
Blowin in the wind,
 The times they are a-changin´
abriéndose paso entre la gelidez de tu fracaso
y sin embargo mírate Llewyn Davis
no renunciarías ni al hambre
por apresar de nuevo ese instante
en que la música suena
y tu lamento se transforman en arte.



Origen (Inception)

Un sueño
sobre
otro sueño
sobre
otro sueño...

Quién podrá asegurar
que alguna vez despertamos
quién adoptará
a nuestra vigilia huérfana
si al nacer la abandonamos.



El mago de Oz

Ya no estás en Kansas, Dorothy
las baldosas amarillas están
repletas de barro y grietas
y los hombres tras las cortinas
suspiran por mostrarte su magia
atesorada en algún punto de su bragueta
La Bruja Buena del Norte friega escaleras
en el barrio más triste de Ciudad Esmeralda
El hombre de Hojalata tiene por corazón
una sardina de marca blanca
El espantapájaros es líder de audiencia
 ya acaricia la mayoría absoluta
mientras el León Cobarde prefiere
no pronunciarse sobre temas tan complejos
así que no te esfuerces en golpear tus talones
se está mejor en casa que en ningún sitio



Regreso al futuro

2015
dos líneas de fuego
sobre el asfalto
Marty McFly
contempla el futuro
y tiembla



E.T. El extraterrestre

Hay una cerveza fría sujetada
por un corazón gastado 
un bar donde remojan la jornada completa
los peones del sueño americano
el alcohol arde el refugio del desencanto
hay una sola sonrisa infinita en este antro
un hombre cuya luz es doloroso desafío
parece atesorar algo
que el resto ha perdido
en algún lugar hace más de cuarenta años
hay una puerta que se abre
un cielo gélido que devuelve el guiño
una luna una vez cruzada en bicicleta
cada noche como esta
en que la realidad acecha
de manera triunfante
Elliot mira las estrellas



Irreversible

El tiempo lo destruye todo
el amor es un extintor contra un rostro
la venganza es un futuro ya ocurrido
nunca sabes cuándo volverá a girar la cámara
nueve minutos bastan para la debacle
si te equivocas de camino a casa
esta noche la luna es una guadaña
la sordidez es la moneda de cambio
el principio solo es un final anticipado
las consecuencias esperan a las causas
en sentido inverso a la luz que rozamos
en un vago momento de algo
que se parecía demasiado a la felicidad
sin pararnos a pensar que todo es irreversible


Nosferatu

Si mi corazón es sombra
si mi sombra es garra
si mi garra es tu horror
si el horror es mi reino
si tu reino es la luz
si la luz es mi enemiga
si mi enemiga eres tú
si tú eres preciada sangre
si la sangre es la vida
vida, cómo pretendes
que no pretenda apresar tu corazón
con mi garra de sombra y horror



Solo Dios perdona


Solo Dios perdona nuestros pecados

la mala noticia es que Dios no existe

  —o está demasiado ocupado—

de modo que tendrá que ocuparse el diablo

este Bangkok de pesadilla y desquiciado

es el único limbo que pudimos pagarnos

trae tu espada, yo te ofrendaré mis brazos

la conciencia es un sórdido pasillo anaranjado

no desearás saber que hay tras sus puertas

si nadie aplaude en los Karaokes será por algo



El amor de los monstruos


Y ahora tan solo aguardo
en este intersticio
entre vigilia y sueño
que lleguen los aldeanos
blandiendo antorchas,
blasfemias, ruedas de molino...
Yo, fiel a mi condición de criatura
que tan solo anhelaba
contemplar tu belleza flotando
como aquella delicada flor
sobre el agua cristalina del río.



Toro Salvaje


En el asiento trasero de un Chrevolet
nadie besa mejor a su chica que tú a la lona
       —esa es la diferencia—
aquí te caes y te levantas antes de llegar a diez
todas las veces que haga falta
nada te espera más allá del cuadrilátero
no puedes estar más a salvo que entre las cuerdas
el ring es tu verdadero hogar, habitat apócrifo
improbable Shangri-La directo a las costillas
        — esa es la diferencia—
fuera todo es debacle, deriva y caos cotidiano
fuera son los filetes muy hechos, la cárcel
fuera eres un mal hombre, un animal acorralado
fuera es la violencia del aire, los crochets de la vida
       —esa es la diferencia—
aquí eres una bestia pagana ungida en sangre
aquí eres el Minotauro dueño del laberinto
aquí eres lo que Dios no se atrevió a ser jamás
aquí tu rival es la ofrenda de tus acólitos
el desayuno humano de los campeones
y tú siempre estás definitivamente hambriento
Oh sí, demuéstrales lo que es bailar de verdad
no eso que hace  el maldito Fred Astaire
Oh sí, enséñales la poesía de tu gancho de izquierda
Oh sí, que conozcan la belleza pura y rotunda
el arco que dibuja un premolar en su vuelo
Oh sí, el sabor glorioso de la derrota en tus encías
Oh sí, hoy parece que estás realmente jodido
aunque llevas razón, Sugar Ray no te ha derribado



El resplandor (The shinning)


¿De qué tienes miedo, Wendy?
tan solo son un hacha y una puerta rota
te horrorizan la muerte y la locura
antes amaba tu previsible humanidad
ellos me han iluminado por completo
te contaré lo que es la muerte y la locura
(antes de desparramar tus sesos)
la muerte
es el público sonriente en la televisión
es el chándal que utilizas el fin de semana
es la vieja colándose en el supermercado
es el marido parando el motor del coche
regateando un precio razonable al asco
es el mudo tumor de las tareas del hogar
las noticias simpáticas en el telediario
el fin de mes y el principio del día
las reuniones de la comunidad de vecinos
las vacaciones familiares en Benidorm
el carajillo en una mano y la entrepierna en la otra
la locura
son ocho horas, cinco días por semana
el rostro que no sangra del director del banco
son el fallo del jurado en un premio literario
el insulto implícito en el recibo de la luz
el pobre acudiendo a misa de doce
el obrero agachando la cabeza ante el patrón
los aplausos tras el mitin del candidato
la muerte y la locura y el horror, querida
están muy lejos de las gemelas del pasillo
la muerte y la locura y el horror, Wendy
son todos los hoteles sin fantasmas ahí fuera
la muerte y la locura es tener que explicártelo
tampoco me hagas demasiado caso amor
 — ya sabes lo que digo siempre—
All work and no play makes Jack a dull boy


Casablanca


Las cenizas que nos quedaron de París
ceden sitio perezosas a mi última colilla
a veces me quedo en plano fijo
como un fantasma en blanco y negro
como en un relato de José G. Cordonié
desplazado tras el The End y los aplausos
sin tener  maldita idea de qué hacer ahora
aparte de recordar que llevabas un vestido azul
y los alemanes vestían el color de la muerte
si hay una próxima vez no me dejes ser un héroe
no permitas que un chemtrail trace el contorno
exacto de la cicatriz que me dejaron tus labios
la eternidad y la gloria están sobrevaloradas
tan solo son un plano repetido millones de veces
un fotograma apolillado y prehistórico
te dije tantas frases bonitas, exigencias del guión
me has convertido en un espectro clásico caduco
el mundo sigue empecinado en derrumbarse
pero nosotros ya no nos enamoramos
  —al menos tú no—
seguramente me odiarías
si pensaras suficientemente en mí
jamás se me ocurrió que la posteridad doliese tanto
sin embargo a veces me contemplo en los afiches
el sombrero ladeado, la gabardina, el cigarro
y sé que hay ciertas cosas que debe hacer un hombre
sobre todo si lo interpreta Humphrey Bogart
que de alguna manera elegiste que eligiera
así que nena, si existe una próxima vez
hazme caso y vuelve a subirte al puto avión


Los 400 golpes


Diestros en la liturgia de la derrota
exhibicionistas de los 400 golpes
eruditos en la fisonomía del error
aceptamos la noche como ofrenda
como la piel arrancada y verdadera
 regresada de vuelta
habitantes del callejón y el patio trasero
del ascensor para el servicio de la alegría
(im)pacientes en  la sala de espera de la vida
haciéndonos hueco en el filo de la navaja
tan acostumbrados al desastre íntimo
a la perdición de perder lo perdido
que si el azar arrastra a nuestra orilla
algún minúsculo resquicio de victoria
su sabor nos resulta tan ajeno y amargo
como la belleza para Rimbaud
así que incorregibles pedimos otro trago
de lo mismo de siempre
en nuestro sucio rincón de la barra del mundo



El cielo sobre Berlín


De este suelo
sobre el que todavía reverberan
tus pasos descaminándose
tacones de aguja horadando
mi corazón
—de este suelo, decía—
somos todos indolentes prisioneros
propiedad privada del asfalto
con síndrome de Estocolmo a plazos
remedo invertido de la imagen de los charcos
sería fácil echar la culpa a bellas trapecistas
ahora que nadie nos mira a los ojos
desde arriba
ahora que nada nos reconforta
si al alzar la vista hallamos vacío incluso
el cielo sobre Berlín.



Javier Vayá Albert

*Pincha aquí para ir a CINE-POESÍA I.




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