domingo, 9 de octubre de 2016

RECOMENDACIÓN 78: EL JOVENCITO FRANKENSTEIN




…y si el nieto de Frankenstein fuera 
un notorio y brillante cirujano?




La historia que Mary Shelley concibió en una velada de amigos en Villa Diodati ha trascendido más allá de los años y las generaciones afectado a todas las artes y disciplinas como el teatro, la música o el cine. 

Dentro del cine la figura de Frankenstein entró en los años 30 junto al resto de películas de terror como Drácula, El Hombre Lobo o La Momia. Las primeras versiones están tremendamente sesgadas y en ellas no aparece la candidez que caracteriza al monstruo ni las historias de amor que hay en el trasfondo de la trama.
Una adaptación al cine más fiel podemos encontrarla en la dirigida por Kenneth Branagh, de la que hablamos en un Literatura y Cine en febrero de 2015.

Todo lo contrario sucede con El Jovencito Frankenstein. Aquí tenemos una magnifica fusión entre la obra de Shelley, las películas de terror de los años 30 y el genuino humor de Mel Brooks y Gene Wilder.

El génesis de esta película comienza en el rodaje del anterior proyecto de Mel Brooks,  Sillas de montar calientes, cuando Gene Wilder está escribiendo el guion de una historia basada en el nieto del Doctor Frankenstein, Brooks se interesa por ella y terminan haciéndola realidad en El jovencito Frankenstein.

Uno de los puntos fuertes del film es que no se trata de un remake de Frankenstein, sino que nos cuenta la historia de su nieto, que ha conseguido convertirse en un científico de provecho e imparte clases en la universidad. Gene Wilder encarna a un Frankenstein que huye del pasado de su abuelo y para hacerlo pretende ocultar sus orígenes cambiando la pronunciación de su apellido:





En este momento nuestro protagonista tiene que volver a la casa de su abuelo que casualmente se encuentra en un castillo en Transilvania. Toda la secuencia del viaje hasta el castillo está copiada del “Drácula” de Bram Stoker y su película homónima del año 1931 protagonizada por Bella Lugosi donde se parodian las supersticiones del pueblo adyacente y el viaje a través del bosque con los lobos aullantes.



Si leemos el libro de Shelley podemos comprobar que el laboratorio del Doctor Frankenstein no estaba en Transilvania sino en la universidad. Todos estos elementos aparecen por la tradición que se inicia con las películas de terror de los años 30 y que afectan tremendamente al imaginario popular, cambiando el argumento de las obras originales.
Gene Wilder encarna a un Frankenstein tronchante pero seguramente la película estaría coja si no fuera por uno de los mejores personajes secundarios de la historia del cine: Igor.



Interpretado por Marty Feldman, Es el contrapunto absurdo y necesario a la corrección de Frankenstein. Sacando siempre de sus casillas a su jefe. Las leyes de la lógica y la física no funcionan igual con él y siempre tendrá una respuesta ingeniosa que pondrá en duda la brillantez de su jefe.  



No podemos terminar estas líneas sin recordar al actor Gene Wilder que nos dejó el 29 de Agosto de 2016 con un gran legado dentro de la comedia. Afortunadamente, películas como El jovencito Frankenstein permanecerán siempre con nosotros sin perder un ápice de su actualidad. Descanse en paz. 







Samuel Jara






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