domingo, 4 de diciembre de 2016

RECOMENDACIÓN 86: EL COLOR PÚRPURA


EL COLOR PÚRPURA

Creo que Dios se enfada si pasas 
ante el color púrpura en el campo sin fijarte en él. 
Shug Avery



El color púrpura es una novela de Alice Walker (1982), ganadora del Premio Pulitzer en 1983. Walker fue la primera persona de raza negra que lo conseguiría. La obra fue llevada al cine de la mano del director Steven Allan Spielberg, con gran éxito, aunque no exenta de polémicas.

La novela epistolar tiene como base las cartas que la protagonista, Celie, le escribe a Dios y a su hermana Nettie. La historia abarca 30 años de su vida, una vida marcada por el racismo, los abusos sexuales, los malos tratos físicos y psíquicos.
Alice Malsenior Walker nació en 1944 en Eatonton (Georgia, USA), y es la octava hija de Willie Lee y Minnie Talulah, que eran nietos de esclavos y aparceros en una pequeña comunidad granjera sureña. Su familia tiene sangre Cherokee, escocesa e irlandesa.

Quizá las vivencias en el seno familiar de la escritora influyeran a la hora de escribir esta novela, que recomiendo que leáis.  La relación con su padre fue bastante conflictiva, sobre todo cuando la novelista se declinó por la escritura o temas intelectuales.  Su madre no llegó a soportar los malos tratos del marido y la llevó a fugarse de la casa.
A los 8 años, y cuando jugaba con sus hermanos a vaqueros e indios, uno de ellos disparó a Alice con una escopeta de perdigones y la dejó ciega de un ojo. El suceso la hizo ser una niña retraída. En la mayoría de sus obras retrata la vida de mujeres negras a principios del siglo XX, y sus poemas llevan como temas el amor, el suicidio, los derechos humanos y África. Está considerada como una activista de los movimientos pro-derechos humanos y de la causa de las mujeres negras.

La novela, de 246 páginas, comienza así: 

No se lo cuentes a nadie más que a Dios. A tu mamá podría matarla.

Querido Dios: Tengo 14 años. Soy. He sido siempre buena. Se me ocurre que, a lo mejor, podrías hacerme alguna señal que me aclare lo que me está pasando. Un día mi papá vino y me dijo: “tú vas a hacer lo que tu mamá no hace”. Y me puso en la cadera esa cosa y empezó a moverla y me agarró los pechos y me metía la cosa por abajo y, cuando yo grité, él me apretó el cuello y me dijo: “calla y empieza a acostumbrarte”. Pero no me he acostumbrado. Y ahora tengo dos hijos de mi papá. Un bebito llamado Alain, que me quitó mientras dormía. Y una bebita llamada Olivia que me quitó de los brazos.

Así de cruda es la vida de Celie (Whoopi Goldberg), en una comunidad negra de los Estados Unidos, allá por el año 1909. La mujer de aquella época vivía en un mundo de hombres, donde tenía un papel secundario respecto al hombre negro, que ocupaba también un papel secundario en el mundo blanco.
La novela continúa con la muerte de su madre. El padre la obliga a casarse con Albert (Danny Glover), un viudo con varios hijos. En un principio Albert está interesado en casarse con Nettie, la hermana pequeña de Celie, pero el padre se niega y tiene que conformarse con casarse con Celie, que ve como su vida será muy parecida a la que tenía en casa de sus padres. 

Se convertirá en una mujer antes de tiempo, que debe ser sumisa a los antojos del marido, además de soportar los malos tratos de un esposo despiadado y de unos hijos malcriados. El único consuelo que tiene será la visita de su hermana Nettie (Akosua Busia), que será como un soplo de aire fresco en su triste vida. Sin embargo, poco le durará esa mínima felicidad, pues la pequeña tiene que huir para evitar los abusos sexuales del cuñado Albert, quien pretende dominarla a cambio de dejarla vivir en su casa.

Nettie se niega y, es entonces, cuando Albert les jura a las dos hermanas que jamás volverá a pisar su casa y que nunca sabrán la una de la otra. Durante años, la única esperanza que logra mantener en pie a Celie es el deseo de recibir noticias de su hermana, pero éstas nunca llegaban a sus manos, ya que el marido custodiaba el correo y nunca le permitía acercarse al cartero.
La existencia dramática de Celie da un giro inesperado cuando llega a su vida la amante de su marido, una mujer llamada Shug Aveery (Margaret Avery). La cantante de jazz enferma y la recuperación caerá sobre los hombros de Celie. Shug es una mujer negra fuerte, hermosa, decidida y la única que puede someter a Albert a sus deseos.

La amistad entre Celie y Shug es un poco amigable al inicio de la llegada de la cantante, pero poco a poco nacerá entre ellas un vínculo que cambiará la vida de Celie. Cuando ya está recuperada Shug y a punto de irse, Celie le revela los abusos sexuales a los que Albert la somete y es entonces cuando la cantante entiende por qué su amiga tiene esa imagen tan negativa de sí misma y su nula opinión sobre el sexo. Entonces decide demostrarle que el sexo no está basado en el abuso.

Por otro lado, Harpo (Willard E. Pugh), hijo mayor de Albert, se casa con Sophia (Oprah Winfrey), una mujer fuerte, independiente, orgullosa e indomable, decidida a no dejarse pisar por nada ni nadie. Tras muchos problemas matrimoniales, Sophia abandonará a Harpo y se irá con sus hijos a casa de su hermana.
Después de algún tiempo, Shug regresa a la casa de Albert, acompañada de su nuevo marido Grady. Durante su estancia se descubrirá que Albert  ha estado escondiendo las cartas que Nettie le enviaba a Celie y entre ambas amigas trazan un plan para  rescatarlas y poder leerlas. Así es como se descubre que Nettie vive en África con un reverendo y su esposa, y que los hijos que a Celie le fueron arrebatados años atrás viven con el matrimonio y ella.

Celie decide abandonar a Albert, tras descubrir las cartas. Cuando él intenta impedírselo ella lo agrede con un tenedor y le maldice delante de toda familia. A partir de ese abandono comenzará su emancipación. Después de la muerte de Alfonso, que resulta no ser su padre biológico, Celie recibe en herencia la casa familiar, a la que se traslada a vivir y subsiste confeccionando pantalones. Celie se encuentra varias veces con su marido Albert, que se ha arruinado y es un alcohólico. En un acto de arrepentimiento, éste le entrega las últimas cartas de Nettie. 
Por fin ambas hermanas se reencuentran y recuperan una vida juntas que jamás pudieron disfrutar. Para mayor sorpresa de Celie, su hermana viene en compañía de los hijos de Celie, que son ya dos adultos. 

La película (1985) pese a  haber sido nominada a 11 premios de la Academia, no logró llevarse ninguna estatuilla. Fue dirigida por Steven Allan Spielberg, y el guión es de Alice Walker y Menno Meyjes.
Se comenta que Spielberg acabó harto del rodaje de la película en  Carolina del Norte, no sólo por lo grande del proyecto, sino también por las intrusiones de Alice Walker, muy aficionada a meter baza. La escritora no paraba de hacer correcciones sobre la ambientación. Por su parte, Quincy Jones, el responsable de la música, requirió en calidad de productor acceso al trabajo del montador Michael Kahn: “Si no me dejas ver cómo es la película, no podré sentir lo suficiente como para escribir la música”.

El estreno en Nueva York del filme llegó a ser boicoteado por activistas, los cuales plantaron piquetes en las puertas de los cines. Por otra parte, colectivos gays (con la propia Alice Walker a la cabeza) reprocharon a Spielberg el haber minimizado la relación íntima entre los personajes de Whoopi Goldberg y de Margaret Avery. Spielberg le reconocería al director de la revista Entertainment Weekly que eliminó “esas escenas para conseguir una calificación para menores de 13 años, y porque me daba corte filmarlas.”

En cuanto a los actores principales, Whoopi Goldberg es Celie. La actriz protagonista fue descubierta por Spielberg en esta película, tras verla actuar en el teatro. Fue nominada al Oscar y galardonada con el Globo de Oro (1986) por este papel, entre otros premios. Danny Glover es Albert, el marido maltratador. Creo que es uno de los mejores papeles que Glover ha interpretado. Bordó  el hacer de un Albert machista, violento, déspota y desagradable. Margaret Avery es Shug Avery. El papel se le ofreció a Tina Turner, pero ésta había dicho que no. También lo rechazó la cantante Pattie LaBelle. Más tarde surgió el nombre de Diana Ross, pero la escritora Alice Walker no quería ni oír hablar de ella. 

Al final, Spielberg, tras haberla visto  actuar en el teatro, se dio cuenta, según dice Avery, “de que no sólo cantaba, sino que además era una actriz refinada”. Y añade: “No quiero que suene arrogante, pero yo esperaba ser Shug Avery”. Logró el papel, y en el filme interpretó a una pecadora que buscaba el perdón de su padre, además de ayudar a Celie como nadie lo había hecho. 
Un momento estelar, y que te pone el bello de punta, es cuando casi al final de la película Shug se dirige hacia la iglesia donde su padre es predicador, cantando el blues “Dios quiere decirte algo”. 
Oprah Winfrey es Sophia, una mujer fuerte, independiente, orgullosa y decidida a no dejarse pisar por nada ni nadie. La actriz, además de crítica de libros y productora, recibió en 2013 la Medalla Presidencial de la Libertad, la condecoración civil más alta en los Estados Unidos.

En definitiva, la película es una muy buena adaptación de la novela, y se trata también de una historia sobre la superación personal. Aunque quizá lo primero que pensemos es que es una película sobre negros, la película muestra el sufrimiento de una época que marginaba a la mujer, independientemente de su raza. Una historia que se ha convertido ya en un clásico del cine. 

Águeda Conesa




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