domingo, 9 de abril de 2017

RECOMENDACIÓN 97: BLADE RUNNER. ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?






¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Así se titula la novela de Philip K. Dick que dio lugar a una de las grandes películas de culto dirigida por Ridley Scott. En un principio este título nos puede desconcertar, pero sólo es necesario pasar unas cuantas páginas del libro para ver de qué nos quiere hablar esta pregunta retórica.

En la novela se nos describe un futuro distópico en el cual la contaminación ha alcanzado tales cotas que ha acabado con la mayor parte de la vida en la tierra. Hay un polvo radioactivo que amenaza la fertilidad de los hombres, los cuales tienen que salir al exterior con protecciones de plomo en las ingles. Esta toxicidad también provoca daños cerebrales y genéticos. Ante esta situación la principal medida que impulsa la ONU es la migración a otros planetas; por lo que  poco a poco las ciudades van quedando vacías. Uno de los atractivos de migrar a otro planeta es que estos están llenos de androides que hacen la vida de los colonos más sencilla y cuya presencia en la tierra está prohibida.

En este futuro, la mayoría de las especies animales han quedado extintas. Hace años que nadie ve arañas o ranas. Por tanto, la cultura ha cambiado de tal modo que los pocos animales que quedan vivos son uno de los bienes más preciados, se estima que todo ciudadano debe desarrollar una gran empatía hacia los animales vivos y si no puede permitirse tener un animal vivo de verdad, tendrá que hacerse con uno eléctrico para demostrar su humanidad. Este es el caso de nuestro protagonista: Rick Deckard, un cazador de bonificaciones que en el pasado tuvo una oveja real que murió al comer un trozo de alambre oxidado y que ahora tiene que conformarse con una oveja eléctrica. Esta va a ser la obsesión de Deckard que lo va a llevar a aceptar el trabajo de capturar y “retirar” a seis Androides que han llegado a la tierra; todo ello con el fin de poder conseguir el dinero necesario para comprarse una oveja real.

Este planteamiento inicial nos guiará a través de una novela clave dentro del género de la ciencia ficción. Por un lado, consigue crear una distopía cyberpunk que marcaría la estética de la película de Ridley Scott, pero por otro lado, dentro del libro se tratan varios temas y cuestiones que le hacen a uno reflexionar.

Para empezar, nos encontramos con una sociedad con un pensamiento homogéneo. Todos deben sentir compasión hacia los animales, de lo contrario podrían ser tomados por androides incapaces de sentir nada ante el dolor ajeno. Esta pasión por la vida también supone un cambio de paradigma con respecto a la actualidad. En el futuro los seres vivos se convierten en un símbolo de lujo y de riqueza. Parece que una vez que la naturaleza ha quedado destrozada, la humanidad empieza a valorarla, aunque sea demasiado tarde. En el futuro hay nuevas religiones, pero su misión parece la misma de siempre: ofrecer cierto consuelo ante la desoladora realidad. La aparición de esta nueva religión y su funcionamiento ofrece muchas reflexiones al respecto.

El otro gran tema de la novela es el dilema de la inteligencia artificial. El nuevo modelo de androide nexus 6 es tan inteligente como cualquier humano e incluso más inteligente que muchos humanos afectados cognitivamente por el polvo radioactivo, por lo que se establece una difícil cuestión. La forma de identificarlos es midiendo su capacidad para empatizar con un test llamado Voight-Kampff ¿Dónde están los límites de la inteligencia artificial? ¿Hasta qué punto podemos permitir  que las empresas creen seres más inteligentes que los humanos?

Todo esto hace de la novela una lectura fundamental, pero tenemos que admitir que lo que verdaderamente impulsó su popularidad fue la película BLADE RUNNER. Como podríamos decir de todo tipo de adaptaciones de un libro a la gran pantalla, Blade Runner no trata varias de las tramas y temas que se plantean en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Además de alterar otros muchos elementos. El mayor inconveniente de esto podría ser la poca profundidad que adquieren algunas reflexiones, pero también hay otros elementos que ponen en valor  a la película.  

Mientras que en el libro Rick Deckard es un policia en activo que se encarga de cazar androides por la recompensa económica, en el film  el jefe de policía debe convencer a Deckard, policía ya retirado, de que vuelva al cuerpo porque es el único que puede acabar con todos los androides. Una de las obsesiones de los androides es su corto periodo de vida: 4 años. Una vez que adquieren consciencia sobre sí mismos, las preguntas que les acechan son las mismas que podemos tener los seres humanos. ¿Cuánto tiempo me queda? ¿Quién me ha creado? ¿Cuál es mi propósito en la vida? Este existencialismo les lleva a buscar al dueño de la empresa que  fabrica los androides en una desesperada búsqueda de alargar su vida. Los androides de la película toman la iniciativa en su búsqueda por sobrevivir. Al contrario que en la versión escrita, los androides pelean fuertemente por sus vidas creando escenas cargadas de acción y de estética a la vez. 

El principal mérito del film es su ambientación. El ruido de la ciudad, el polvo, la suciedad, la oscuridad y los barrios cyberpunk inspirados en el Tokio actual, la interpretación de Harrisond Ford y Sean Young... Pero sobre todo la película nos ha dejado uno de los grandes monólogos de la historia del cine. Solamente por ese momento, merece la pena verla.

He visto cosas que vosotros humanos no creeríais.






Samuel Jara


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