domingo, 3 de septiembre de 2017

RECOMENDACIÓN 103: A SANGRE FRÍA (por Daniel J. Rodríguez)


Asesinaron brutalmente a toda la familia por una cantidad de dinero inexistente. Lo hicieron con crueldad y porque no podían dejar testigos. Y lo contó, y muy bien, Truman Capote en A sangre fría, un texto canónico de las llamadas novelas de no ficción: dramatizaciones de la realidad desde una perspectiva periodístico-literaria.



Dick Hickcock y Perry Smith se conocieron en la cárcel. El segundo, tímido, sensible y con alma de cantante y poeta, quedó extrañamente cautivado por Dick, un tipo seguro de sí mismo que, tras salir cumplir condena, prometió un último gran golpe para exiliarse y comenzar una nueva vida: el objetivo era la caja de caudales en la que, en teoría, el señor Herber William Clutter guardaba la cantidad exacta de 10.000 dólares. Uno convencido y el otro embaucado, los dos rateros viajaron hasta un pequeño pueblecito de Kansas en el que asesinaron al señor Clutter, a su mujer y a sus dos hijos. Un crimen que descolocó a la policía y a los vecinos de los Clutter y que se saldó, cinco años, cuatro meses y veintinueve días más tarde con la pena capital de los dos ladrones. Ambos fueron ahorcados.

El novelista Truman Capote revolucionó el mundo del periodismo y de la literatura con A sangre fría, el relato fidedigno del crimen cometido por Hickcock y Smith. El literato investigó, se entrevistó con ellos y con otros protagonistas del suceso y dio a luz una novela que inaugura –pese al debate abierto que todavía hay sobre esto- el llamado ‘género de no ficción’.

El propio autor lo explica en una nota introductoria a la novela: “Todos los materiales de este libro que no proceden de mis propias observaciones se han tomado de archivos oficiales o son el resultado de entrevistas con las personas directamente implicadas en aquello que se cuenta; entrevistas que, las más de las veces, fueron prologándose a lo largo de varios años”. Cuatro amplios capítulos que se desarrollan a lo largo de más de 400 páginas sirven al autor para elaborar un reportaje periodístico novelado que el cine no ha dejado de lado.

Y es que son muchas las versiones que se han hecho en torno a esta A sangre fría. Quizá una de la más relevante es la que, en 1967, protagonizaron Scott Wilson y Robert Blake; un film en blanco y negro que se basa en la novela de Capote y que, pese a romper la cronología del texto en algunas ocasiones en beneficio de la tensión dramática, es capaz de reflejar el ambiente de tensión que rodea toda la búsqueda de los ejecutores del crimen por parte de la policía, la crudeza de los asesinatos y, lo que para Capote fue más importante todavía, la extraña relación que mantuvieron los dos criminales.

La película recibió cuatro nominaciones a los Oscar en las categorías de Mejor Director, Mejor Guión Adaptado, Mejor Fotografía y Mejor Música y es muy alabada por la crítica. Además, es una ‘tarea obligatoria’ de las facultades de periodismo. Capote, de 2005 y protagonizada por Philip Seymour Hoffman en el papel del novelista, e Infamous, con Toby Jones, son las otras versiones que existen del ya clásico de la literatura contemporánea. 

En este caso, los largometrajes se centrarán en el trabajo realizado por Truman Capote para llevar a cabo la redacción de la novela y aportan esa otra dimensión que A sangre fría, por fidelidad al texto original, deja fuera.

Truman Capote decía que la vida puede ser tan apasionante como la ficción pura. Y el cine le ha dado la razón. 




Daniel J. Rodríguez

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