domingo, 10 de septiembre de 2017

RECOMENDACIÓN 104: LA CHICA DANESA (por María Ignacia Jofré Salgado)

La chica danesa


“La chica danesa” es un libro escrito por David Ebershoff que relata la experiencia del primer hombre conocido por hacerse una operación de cambio de sexo. Lo cierto es que esta persona, Einar Wegener, no fue la primera en intentarlo, pero sí en ser mundialmente reconocido. El libro lo leí este verano y fue un acierto total. Comienza con una introducción de la situación actual de estos pintores (su trabajo, su casa, etc.) y enseguida se traslada en los siguientes capítulos al pasado de cada uno: contando su historia, y detallando por qué tomaron las decisiones que tomaron.  

Para mi gusto, puede haber pecado tal vez de haber sido muy descriptivo con sus historias y haberse extendido notablemente; pero en realidad es necesario para comprender por qué Einar tiene la personalidad que tiene y por qué Greta es su principal apoyo. Sin embargo, lo que más me llamó la atención de esta historia es, a parte de la completa negación de la masculinidad por parte de Lili, la sorprendente aceptación por parte de Greta.

Me resulta admirable la fuerza de voluntad que tiene ella a la hora de negarse a ser amada por otro hombre a pesar de que sabe perfectamente que su marido “ha muerto” con tal de ayudar a Lili lo que más pudiera. Greta defendía ante todos los médicos a Einar cuando les decía que él era Lili, y alardeaba de ella enfrente de todos los demás artistas cuando veían sus cuadros. A Greta le encantaba retratar a Lili y no dudó nunca de prestarle sus cosas para que estuviera lo más cómoda posible.  Finalmente, cuando Lili se hace las cinco operaciones con el doctor Bolk, y decide hacer su vida como cualquier otra mujer, me resulta muy emocionante cuando vuelve a ver a Henrik y le confiesa todo por lo que ha pasado, ya que él no duda ni un segundo de que la ama y quiere casarse y estar toda su vida con ella, independientemente de ser transgénero. Sin embargo, ella es muy testaruda y quiere hacerse la última operación (la implantación del útero) para poder darle hijos, pero duele en el alma cuando resulta fallido y acaba muriendo. Haber pasado por todo eso, al parecer, tenía su precio.

Al instante de terminar este libro me moría de ganas por ver cómo lo habían reflejado en la gran pantalla, y… me decepcioné un poco. Me consta que es una adaptación, no tiene por qué ser igual, el director le proporciona su propio sello y demás, pero para mi gusto quedó corto con respecto a la historia; sin embargo, lo supo compensar con el guión.  Lo cierto es que, viendo la película, Lili me transmitió más lástima que ternura (en el caso del libro). Considero que de los cambios que le hizo el director, el más cruel es el de la actitud de Greta: como dije antes, ella apoyaba al cien por cien a Lili (se preocupaba, quizá la sobreprotegía) y nunca le negó nada; en la película, en cambio, para ella es solamente un juego y cuando se da cuenta de que supone una verdadera revelación para Einar, se echa la culpa diciendo que quizá nunca debería haber empezado con todo eso, incluso se niega a que Lili se ponga un camisón de dormir porque según ella “nunca se había quedado a dormir”; y por no mencionar que ella se entregó a ser amada por Hans, el amigo de la infancia de Einar.  Por otro lado, el baile de los artistas en el cual Lili y Henrik se conocen por primera vez fue el primero de muchos encuentros “sanos” que tuvieron ellos dos a solas. Cosa que en la película varía con un tono brusco, pues la segunda vez que se ven a solas, Henrik le propuso a Lili que fuera a su casa y allí él aprovechó para manosearla llamándola Einar. Necesité ver la película dos veces para comprender que lo decía porque en el fondo sabía que era Einar vestido de mujer, y Henrik, al ser homosexual, se interesaba por “él” y no por “ella”.  El paso de Einar por los médicos fue igual de duro en el libro como en la película, pues lo trataban de esquizofrénico, de homosexual, le hacían tratamiento de rayos X para curarlo, etc.

En la época (1925) era comprensible que lo trataran así, como si fuera un monstruo, pero eso solamente provocó tanto que para él fuera cada vez más difícil de explicar cómo se siente, como para los demás que lo entendieran. Hasta que Greta encontró al doctor Warnekros, Bolk en el libro, y le propuso la operación definitiva.  Por último, lo que me pareció más emotivo de la película fue, a parte del primer beso que se dan Lili y Henrik, es cuando Lili está hablando con Greta al aire libre tras su segunda operación y le cuenta lo que soñó: que volvía a ser un bebé y su madre lo acunaba y lo llamaba Lili. Pienso que fue la recompensa por todo lo que tuvo que pasar, a pesar de que el precio fuera alto. 


Lo que sin duda hizo que la película tuviera éxito fue el papel fundamental que tuvo el actor principal, Eddie Redmayne, a la hora de adaptarse para hacer de mujer. Es uno de esos papeles en que… o se hacen muy bien, o se hacen muy mal. Pero él supo hacerlo tan bien que fue nominado a un Óscar.  Lo que más me gusta de este actor es que para él los papeles que hace no le son indiferentes y siempre se empapa como una esponja todo lo que puede para crecer como actor y como persona. Cuando hizo la película de “La teoría del todo” no fue ganador del Óscar por nada, ya que pasó mucho tiempo con científicos y con personas que sufrían ELA. Así pues, esta vez no iba a ser diferente y lo que hizo fue conocer a muchas mujeres transgénero para saber todas y cada una de sus historias y comprender su lucha interna.   Él mismo admitió que cuando le dieron el guión sintió una presión tremenda porque no recibió ninguna educación para ser actor, y que eso hace que, cuando consigue un nuevo papel, sienta euforia y posteriormente terror, pues piensa que no será capaz de hacerlo.  En una entrevista para El Periódico le preguntaron si el papel que él encarna en esta película no debería de haber ido a parar a actores transgénero, cada vez más presentes en Hollywood. Lo cual, lo hizo quedarse inmóvil y callado, hasta que finalmente respondió que su opinión al respecto es que cualquier actor, transgénero o no, debería poder interpretar cualquier papel, transgénero o no. 


En conclusión, es una tragedia que puede resultar muy inspiradora para la gente que sufre este tipo de conflictos. Personalmente me encantó el libro y lo recomendaría, ya que el escritor no tiene ningún problema en ser perfectamente explícito. Me sorprendió la soltura con la que escribió cuando Einar, en el parque, se puso como límite un año para solucionar su problema, o se suicidaría; o cuando iba al establecimiento para ver las intimidades de los demás a cambio de dinero. Todo con tal de conocerse a sí mismo, y de que Lili pudiera cobrar finalmente vida.

María Ignacia Jofré Salgado



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