domingo, 8 de octubre de 2017

RECOMENDACIÓN 107: ENTREVISTA CON EL VAMPIRO (por Noelia Illán)


ENTREVISTA CON EL VAMPIRO


Siempre he sido una fanática de las historias de vampiros. Quizá la primera novela que leí sobre el tema -después de varios libros sobre relatos vampíricos- fue ENTREVISTA CON EL VAMPIRO. Fue, si no recuerdo mal, en 2º de la ESO, y lo recuerdo porque fue el mismo año que leí LOS SANTOS INOCENTES. Mi profesora de Lengua, Mari Carmen Carrasco, nos mandó éste último como lectura obligatoria, y luego nos puso la peli en clase. Teníamos que hacerle una especie de comparativa y centrarnos en cómo se describían los personajes en uno y otro formato. Supongo que ahí nació mi afición a la relación entre cine y literatura. Luego vendrían en los cursos siguientes otras tantas películas basadas en libros, pero ENTREVISTA CON EL VAMPIRO me fascinó. Tanto que es muy difícil que alguien soporte verla conmigo: me la sé de memoria, y cuando digo “me la sé” me refiero a que repito con los personajes cada palabra, cada gemido e incluso intercalo los diálogos con la música de fondo. Tarareo los violines, punteo los clavicordios, mientras por otro lado escupo de memoria las palabras de cada personaje. Una locura, vamos. Si no me fallan las cuentas, la habré visto más de 150 veces, porque perdí la cuenta después de esa soñada cifra. ¿Era un reto? No lo sé, pero cada vez que la he visto he disfrutado como la primera. Y la sigo viendo, y me sigo emocionando, y sigo tarareando para, de repente, cortarme a mí misma cuando hablan los personajes (quizá esto deba tratarlo un experto, pero vamos al tema).

Quiero hablar de esta novela y su adaptación al cine que tantos momentos de dicha me proporcionaría por aquellos años, pero que nunca ha dejado de estar presente. Hace poco lo hablaba con M: que la leyera, que si le gustó la película y le gusta el género, que le echara mano porque yo -que no soy de prosa- disfruté cada página, especialmente por los personajes.
Había -y hay- una pequeña biblioteca en mi barrio donde yo solía ir casi cada día. Hacía los deberes allí, leía, charlaba con los amigos del barrio…, lo típico. Y un día, en el estante de “libros recomendados” o algo así, la vi: parte de la saga de las CRÓNICAS VAMPÍRICAS de Anna Rice. Eran tres aquellos libros: ENTREVISTA CON EL VAMPIRO, LESTAT EL VAMPIRO y LA REINA DE LOS CONDENADOS. Aquello llamó poderosamente mi atención, y pronto pedí en préstamo aquella primera novela de portada horripilante (ah, qué tipografías, que manchas de sangre por toda la funda de papel que envolvía aquel tocho…).

Anne Rice (1941) es sobre todo conocida por la saga CRÓNICAS VAMPÍRICAS, de la que se han vendido más de cien millones de ejemplares. Se sabe que publicó anteriormente otros libros con dos pseudónimos, interesada siempre en temas paranormales, historias homoeróticas o temas de adultos, pero fue con este primer libro con el que la fama le llegó a Rice. Esa fama ahora, por decirlo de alguna manera, se ha desvanecido como aquellas damas que eran chupadas hasta la muerte en sus novelas. Se ha desvanecido como la ceniza de sus vampiros calcinados al sol del amanecer. Sus últimos libros han sido mal acogidos por la crítica, e incluso confesó en 2005 que jamás escribiría sobre vampiros, dedicando su obra siempre a Jesús, nuestro Señor. Su vida ha sufrido algunos “contratiempos”, problemas de salud y demás historias curiosas, pero es lo que menos me interesa contar aquí. Creo, además, que hay por ahí una reciente autobiografía para los más morbosos.

Escribió ENTREVISTA CON EL VAMPIRO en 1973, pero no fue hasta tres años más tarde cuando Alfred A. Knopf la publicó. A ésta le siguen otras once novelas de la misma saga, algunas de gran éxito, como LA REINA DE LOS CONDENADOS en 1988, que fue llevada al cine en 2002, o LESTAT EL VAMPIRO en 1985, que se convirtió en musical de Broadway. Suponemos que se harán más adaptaciones al cine, porque en Agosto de 2014 las productoras Universal Studios e Imagine Entertainment adquirieron los derechos de la saga. El contrato incluye también EL LADRÓN DE CUERPOS, la cuarta novela cuyo guión además está adaptado por Christopher Rice, su hijo, también escritor.

Inicialmente en castellano se la tituló CONFESIONES DE UN VAMPIRO, pero más tarde se tomó el título original del inglés, INTERVIEW WITH THE VAMPIRE. La historia de la saga tiene como personaje central a Lestat de Lioncourt, aunque los personajes que le rodean cambian en una u otra novela. En este primer libro, es Louis de Pointe du Lac en quien se centra la historia, y quizá sea este vampiro el que rompe con el concepto que existía de estas criaturas. Louis es un vampiro totalmente humanizado que no acepta su condición de vampiro: sufre cuando mata y no encuentra respuesta a eso que es. Será un vampiro víctima, no asesino. Y es que en un momento de su vida, tras perder a su hermano (a su mujer y a su hijo en la película), Louis se topa con Lestat, que lo hace vampiro, y la vida de ambos estará unida más de cien años. La historia está llena de elementos sexuales, y sus personajes tienen todos un punto seductor y pasional. En el caso de su adaptación al cine, ya comentaré que aquí son terribles las diferencias, ya que en la cinta este halo de seducción lo han perdido casi totalmente, salvo Lestat (y con pinzas).

La historia comienza en San Francisco en el siglo XX. Louis se sienta en una habitación de hotel junto a un tembloroso entrevistador, Daniel Malloy, para contarle su historia, pero no “a lo David Coperfield” sino desde el día en que nació “a la tinieblas”. Así, a través de flash back, Louis le va relatando sus últimos doscientos años a un muchacho más asustado que curioso.

En 1791 era dueño de una gran plantación al sur de Nueva Orleans, pero pierde a su hermano pequeño y su ánimo decae hasta el punto de pensar en suicidarse. Ahí es cuando conoce a Lestat, que lo convence de hacerse vampiro y acabar con su sufrimiento. Así, comienzan a vivir juntos en la plantación y pasan un buen tiempo allí: Lestat cuida de su padre ciego y se alimenta sin complejos ni remordimientos de los esclavos de la plantación, mientras que Louis, cristiano y obsesionado con la idea del Bien, obtiene la sangre de pequeños animales (culebras, pollos, ratas…). Lestat da a su discípulo algunos trucos para su supervivencia y le enseñará lo que debe evitar para seguir viviendo, el sol y el fuego, desmitificando las estacas en el corazón, las cruces o los ajos, que no matan a un vampiro. Poco a poco, Louis va cediendo ante la influencia de Lestat y comienza a alimentarse de humanos, aunque su repulsa hacia Lestat no disminuye, ya que ve en él un monstruo que mata sin compasión y lo considera casi como al diablo.

Tras un tiempo en la plantación y tras las sospechas de los criados, se inicia una revuelta y ambos protagonistas deben huir de la casa, quemando la plantación y a todos los que allí había, para evitar que los descubran. Comienzan así una nueva etapa en la ciudad.

Es en este momento cuando entra en escena Claudia: una noche, Louis camina sin rumbo buscando alimento en ratas y demás animales, y se encuentra con una niña que llora junto al cadáver de su madre. Lestat lo descubre alimentándose de ella y Louis huye horrorizado por haber bebido sangre humana. Lestat se lleva a la casa a la pequeña Claudia y la convierte en vampiro, para así tener a Louis un motivo para quedarse, ya que la amará como un padre. En esta nueva etapa de la vida de Louis predomina la presencia de la pequeña vampira, más cruel si cabe que el propio Lestat, más vil y con menos ética incluso. Tras más de sesenta años juntos, Claudia descubre quién era antes de convertirse en vampiro y decide matar a Lestat (pero no cuento nada aquí por si alguien no la hubiera leído/visto). Este suceso dará un giro brutal a los acontecimientos, pues es en ese momento cuando Louis y Claudia deciden viajar a Europa para buscar a otros de su raza.

Empezará la nueva etapa de Louis y Claudia en Europa, donde conocerán al vampiro que creó a Lestat, Armand, y a su grupo de vampiros que trabajan en el Théâtre des Vampires, un grupo de “vampiros que pretenden ser humanos fingiendo ser vampiros”.

Una serie de acontecimientos (no voy a desmigarlo todo…) los llevan a emprender viajes juntos por Europa durante algunos años. En esta nueva época, Louis y Armand permanecen un tiempo juntos, aunque Louis nunca abandona su estado depresivo y melancólico, y finalmente se separan. Louis volverá a Nueva Orleans, ya en pleno siglo XX. Y la historia que narra al entrevistador continúa, pero hasta aquí contaré yo, para no desvelar el final.

Pocas son las diferencias del libro con la película de 1994, dirigida por Neil Jordan y con guión de la misma Anne Rice. Junto al DRÁCULA de Coppola (1992), fue la película que relanzó el género y lo volvió a poner de moda en el cine norteamericano. En ambos formatos la historia es similar, y quizá las pocas diferencias son meras anécdotas. Anne Rice consideró que debían cortarse para agilizar la trama y no resultar una película excesivamente extensa.

Por ejemplo, el personaje de Louis (Brad Pitt) es de la misma manera un ser depresivo y consumido por el dolor, pero en la película (antes de ser encontrado por Lestat) se ha entregado a la bebida y a los vicios de la noche. En la novela, es mucho más melancólico y ermitaño. Cuando Lestat (Tom Cruise) lo convierte en vampiro no hay ningún tipo de ceremonia ni tampoco una explicación de su próxima naturaleza: sólo que no morirá ni enfermará, pero en ningún momento le detalla que el deseo sexual cesará ni le advertirá de los (pocos) peligros que pueden dañarle. No hay una relación paterno-filial entre ellos, como sí en la novela, o mejor dicho: la relación maestro-alumno se ve muy pocas veces, y por supuesto está eliminado todo elemento sexual entre ellos.

En el caso de Claudia (Kirsten Dust) hay otra diferencia: en la novela, antes de llevarla a su casa, es abandonada en una especie de hospital infantil. Más tarde, Lestat vuelve y la reclama como familiar suyo. En la película se la lleva directamente a casa, después de que Louis beba de ella.

En la película Louis y Armand (Antonio Banderas) no viven una serie de años juntos, ni tampoco tiene apenas relevancia un personaje que en el libro sí la tiene en esta etapa de su vida: Madeleine, una mujer a la que Louis convierte en vampira para estar junto a Claudia. En la cinta tampoco hay ningún momento en común entre Armand y Lestat.

En el libro, Louis se enamora de una joven humana llamada Babette, sin embargo, en la película este personaje no aparece, como tampoco aparece el padre ciego de Lestat o la madre de Louis, que muere de anciana.

La relación que existe entre Louis y Claudia en la película, obviamente, no es ni por asomo lo que leemos en el libro. No hay apenas roces ni caricias de corte sexual (un beso y un par de miradas cómplices). En el libro hay mucha más tensión sexual, y eso que la niña del libro tiene seis años y la del filme once… Los cambios en el guión se deben a la corta edad de Kirsten Dust durante el rodaje. Incluso así, ese pequeño beso entre Brad Pitt y Kirsten Dust le costó duras críticas a la película por supuesta pedofilia del personaje.

En el viaje de Louis y Claudia por el mundo se menciona que llegan a Transilvania, pero en la película no se habla de su encuentro con vampiros muy parecidos a los zombis: en la novela se habla de unos seres sin mente propia.

El final (que no contaré, pero me cuesta morderme la lengua…) tampoco es el mismo, y considero que es mucho mejor el de la película, especialmente por ese tema de los Guns N` Roses sonando mientras se aleja el coche por el Golden Gate. Creo que es mucho más cínico este final de la cinta, un final abierto que sugiere más cosas y ofrece más posibilidades que la novela.

He encontrado un par de datos curiosos por la red de los que no tenía conocimiento: Anne Rice se inpiró en Alain Delon para el personaje de Lestat, pero debido a la edad del actor en el momento del rodaje se recurrió a Cruise. Además, al principio Anne no estaba de acuerdo con que fuera éste un vampiro a la altura, pero confesó después de ver la película que se había sorprendido por la maravillosa interpretación de Tom. Recuerdo haber leído en no sé dónde hace años que Tom perdió más de veinte kilos para el papel de Lestat (que luego tuvo que recuperar con creces para MISIÓN IMPOSIBLE). Además, Tom y Brad no tenían en absoluto una relación amistosa: había momentos  incómodos en el rodaje y la tensión crecía entre ellos por momentos, especialmente cuando a Tom tuvieron que ponerle una plataforma de madera para estar a la misma altura que Pitt en los primeros planos. A mi gusto, Cruise está muy por encima de Brad Pitt: se lo come en las escenas en que están juntos.

Para el papel del periodista se quería a River Phoenix, pero muere un año antes. Aunque también se valora tener a Leonardo DiCaprio, finalmente es Christian Slater quien interpreta a Daniel.

Algo que me ha resultado muy curioso es que colgaban boca abajo a los actores antes del maquillaje para que las venas se notaran más. Maquillaban sobre las venas marcadas para que resultara más verosímil, y lo cierto es que si uno ve la película le sorprende lo real que parece esa piel llena de vetitas.

Aunque se la ha criticado hasta la saciedad, creo que la crítica fue injusta con ella y que la película ha aguantado soberanamente el paso del tiempo, a diferencia de otras del género. Recuerdo cuando se estrenó: una peli “de chicas”, decían, por los “guaperas” que salían en ella… No todo quedaba ahí. Que sí: que tiene un Cruise en todo lo alto, un Pitt buenorro de treinta años, un Slater ya muy conocido, un Banderas que descubría América…, pero la película no se queda ahí. Profundiza mucho más en el tema del Bien y del Mal que otras -como la saga CREPÚSCULO (lo siento: por ahí no paso… ¿Vampiros al sol?)-. Es cierto que se le metió mucha pasta para hacer casi una superproducción que se salía de la temática más requerida en ese momento (no hay acción, no hay coches explotando, no hay “malotes”; hay sangre y muerte y deseo), pero los personajes no son superficiales y hay un evidente diálogo entre el Bien y el Mal en el sentido más tradicional.

Muestra de ello es la dualidad entre los personajes principales, y esto se ve muy bien tanto en la película como en la novela: Louis es el Bien, el vampiro con principios, con remordimientos, arrepentido, culpable. En cambio Lestat es vitalista, ni se culpa por nada ni le remuerde nada. Lestat es cínico y cree que su poder se le ha dado para algo: cree que tiene la potestad de decidir sobre la vida y la muerte de los humanos y así acabar con su dolor, y eso le gusta. Sabe que su especie es superior a los humanos, pero no le preocupan los motivos. Louis busca respuestas constantemente. A esa dualidad entre ellos se le suma la pequeña Claudia, que aumenta no sólo la tensión sexual entre ellos sino las rivalidades. Además, a mi entender, Dust está a la altura del propio Cruise en cuanto a interpretación, teniendo en cuenta su edad durante el rodaje. En ningún momento se nota la diferencia de edad entre Lestat y Claudia en la película, y la pequeña actriz no se achanta ante el actor. En las escenas que comparten disfruto como una niña porque la maldad y la vileza se concentran hasta puntos insospechados.

En fin, que como pueden ustedes suponer, escribiendo sobre esto me han dado ganas de verla otra vez, y voy a aprovechar que estoy sola para ponérmela y repetir el guión con ellos sin que nadie me censure.

Denle una oportunidad a la película y, si no les cuesta leer prosa, cójanse el pequeño tocho de la Rice y disfruten un rato de la historia de Lestat, Louis y Claudia. Quizá entonces les pase como a mí y comprendan un poco mejor a los depredadores.


Noelia Illán Conesa

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