sábado, 17 de marzo de 2018

RECOMENDACIÓN 119: CARTAS DE LA GUERRA (por Javier Puig)


Cartas de la guerra (2016), la ópera prima del portugués Ivo M. Ferreira, es una de las películas más poéticas que he visto en los últimos años. Hay en ella una perfecta simbiosis entre literatura y cine. Por un lado, las cartas que Antonio Lobo Antunes le escribiera a su reciente esposa desde el frente de Angola, cartas que se publicaron en 2005. Y, por el otro, la pura imagen que aquí se nos muestra, no como soporte de un relato al uso, sino como una exploración desde el penetrante deslizamiento de la cámara, en la que importa mucho la potencia de la bellísima fotografía en blanco y negro que confiere a lo que presenciamos una nitidez casi respirable.

domingo, 11 de marzo de 2018

RECOMENDACIÓN 118: EL PROFESOR DE LITERATURA EN EL CINE (por Noelia Illán)



La figura del profesor ha sido más que explotada en el cine: profesores de música que no paran hasta hacernos sangre en las manos, entrenadores de baloncesto que enseñan más que a encestar el balón, viejos marines que adiestran a jóvenes perdidos de la mano de dios, profesores de historia que rememoran el holocausto y acaban liando la cosa pero que mucho… Esas figuras que nos han servido como fuente de inspiración a muchos profesores (¿dónde vería yo la figura del profe de Latín que mola?) y a los que siempre hemos querido imitar por sus valores, su constancia y perseverancia, su desafío a la autoridad. En definitiva: esos maestros que todos tenemos en mente dentro de la gran pantalla.

sábado, 3 de marzo de 2018

RECOMENDACIÓN 117: EL LECTOR (por María Marín)

El lector —publicado en 1995 bajo el título original en alemán Der Vorleser— es una novela muy fácil de leer, dividida en tres partes, apenas sobrepasa las 200 páginas; en ningún momento se hace pesada, ya no solo por su extensión, sino por la manera en que el autor cuenta la historia. Bernhard Schlink utiliza una prosa para nada enrevesada, lejos de artificios, para contar una historia que debe mostrarse tal cual es y dejar a un lado la rimbombancia.