sábado, 3 de marzo de 2018

RECOMENDACIÓN 117: EL LECTOR (por María Marín)

El lector —publicado en 1995 bajo el título original en alemán Der Vorleser— es una novela muy fácil de leer, dividida en tres partes, apenas sobrepasa las 200 páginas; en ningún momento se hace pesada, ya no solo por su extensión, sino por la manera en que el autor cuenta la historia. Bernhard Schlink utiliza una prosa para nada enrevesada, lejos de artificios, para contar una historia que debe mostrarse tal cual es y dejar a un lado la rimbombancia.


Lo que al principio parece ser únicamente una historia sobre un affaire entre un adolescente y una mujer más mayor que él, termina convirtiéndose en todo un juicio moral sobre el deber, la obediencia, la justicia y la vergüenza.

A través de Michael Berg —el protagonista— y del personaje de Hanna Schmitz, vamos a asistir a la historia cruda de una Alemania posterior al holocausto nazi, y al sentimiento de una nación a la que se le plantea un duro dilema moral.

Una de las críticas que se le hizo al libro de Schlink fue que hiciera poco énfasis en el relato de los crímenes nazis, y que eso podía interpretarse como una condena superflua hacia estos. Pero el libro no trata sobre narrar los brutales acontecimientos del holocausto, sino en plantear el conflicto que se creó después de ellos sobre cómo juzgar a los implicados.

Un juicio que sucede, literalmente, durante la segunda parte de la novela. Cinco mujeres —entre las que se incluye Hanna Schmitz— son juzgadas acusadas por crímenes de guerra nazis. Este juicio plantea el conflicto de opiniones entre los alumnos de Derecho que asisten a él; pero también el conflicto personal de Hanna, cimentado sobre la vergüenza del personaje por asumir sus debilidades.

Ese mismo conflicto es el de toda una generación posterior al genocidio y al holocausto judío, la cual se pregunta por qué. Una generación que reprocha a sus propios padres la indiferencia ante las atrocidades del movimiento nazi, pero que a la vez intenta comprender.

Ese conflicto entre la obediencia y la justicia, o lo que se cree que es justo, recuerda a Hannah Arendt y sus reflexiones sobre su banalidad del mal en Eichmann. El mal no residía en él, solo cumplía órdenes; al igual que el personaje de Schlink, de Hanna Schmitz, quien únicamente cumplía con su trabajo.

La novela obtuvo el reconocimiento de la crítica, recibiendo algunos premios de prestigio, y del público, siendo la primera novela alemana en llegar al número uno de ventas de la famosa lista del New York Times.

La película —estrenada en 2008 bajo la dirección de Stephen Daldry y el título original de The Reader— refleja fielmente el libro. Es más, el propio autor supervisó la filmación del largometraje, en el que introdujo —junto al guionista, David Hare—, un pequeño cambio al final; un detalle que en el momento de la creación del libro quedó fuera, pero consideró necesario añadir el final de la película.

Para ver las similitudes con el libro, no hay más que entrar a casa de Hanna Schmitz y encontrarte con la bañera bajo la ventana, allí donde Michael le lee en voz alta la Odisea o Guerra y paz al llegar de la escuela.

El personaje de Michael Berg está interpretado en sus dos de adolescencia y de universidad por el jovencísimo David Kross, y por un siempre acertado Ralph Fiennes en su ya edad adulta.


Kate Winslet se encarga de interpretar a Hanna Schmitz. Winslet plasma con perfección en su actuación ese afán de pulcritud con el que se describe a Frau Schmitz en la novela, así como esa coraza con la que se cubre el propio personaje y que queda justificada en la segunda parte del libro.

Solo por la actuación de Kate Winslet merece la pena ver la película. Con El lector, Winslet lo ganó todo ese año: el Oscar a la mejor actriz, el Globo de Oro, el BAFTA, el Premio del Sindicato de Actores y el Premio de la Crítica.

El lector tuvo una gran acogida entre el público, fue candidata a multitud de premios: obtuvo cinco nominaciones a los Oscar, todas ellas en sus grandes categorías —mejor película, director, guion adaptado, actriz y fotografía—; en los premios BAFTA consiguió las mismas nominaciones en esas mismas categorías; en los Globos de Oro participó en cuatro categorías —película dramática, director, actriz y guion adaptado—.

María Marín


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